lunes, 22 de junio de 2026
Viajando en el colectivo, hoy miraba estadísticamente los colores de la ropa de la mayoría de las personas. Y el color que predominaba era el negro, sobre todo en las camperas. Por otra parte, el calzado de la casi totalidad de las personas eran las zapatillas, urbanas en su mayoría. Nos mimetizamos cuando nos vestimos. Suerte de animales domesticados, cuyos refugios y guaridas son las ciudades, nos desplazamos a pie o en subtes o colectivos, munidos de prendas que nos garanticen ciertas comodidades. Aunque a mi criterio, cedemos imaginación. Cada tanto se me ocurre hacer un despliegue de colores y texturas en mis pulóveres, pantalones y camperas, que hablan de mi ocasional pasión por las estridencias, que contrasta con mi general deseo de pasar desapercibida. Como corolario, voy semanalmente a mis sesiones de terapia, para desentrañar quien soy en realidad.
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