Mostrando entradas con la etiqueta Pinturas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pinturas. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de junio de 2026

 Hay veces en las que me quedo sin palabras, entonces solo me queda ir hacia la pintura para reencontrarme. Hay veces en las que camino a ciegas en la oscuridad, entonces escribo para poner luz donde no la hay, límites claros, construyo estructuras de ideas que me sostienen, cuando todo cae. La escritura me da grandes satisfacciones, cuando logro exteriorizar lo que ni sabía que pensaba y que, al verlo escrito, aumenta mi grado de conciencia, creo. Pero siempre vuelvo a la pintura, porque ella es la que representa la pasión, el inconsciente más puro, el desborde, como es el desborde de la vida, que uno trata de encauzar y se va de la línea, del trazo. Una construye una casita, un rostro sonriente que cuando los observa están muertos, vacíos. Y en el momento más inesperado, una mancha, un chorreado, un trazo inesperado que recorre el cartón de punta a punta, disuelven un mundo para que se pueda volver a empezar. Destruir para renacer. Quizás en la vida sea riesgoso, pero ella se encarga de eso. Como el Dios Shiva, de los hindúes, que danza y destruye mundos, en la pintura a veces hacemos lo mismo, destruimos, arrasamos para que algo nuevo emerja. Lo nuevo será inesperado o no será nada. No sabemos qué es de antemano. Solo nos entregamos al misterio del pincel que recorre la hoja de lado a lado y la puebla de colores que gradualmente le van dando sentido. Y de a poco, vamos comprendiendo que esa pequeña gran historia se cierra y la vamos abandonando, para que pueda nacer otra.

lunes, 15 de junio de 2026

 Esa manía de andar con cuadernos y libretas para todos lados, anotando al pasar las imágenes y las ideas para que no se escapen. Ese buscar todo el tiempo lo que se esconde detrás de los trazos y los colores, de amontonarlos con un sentido desconocido que ellos revelan, como si tuvieran vida propia, voluntad, independencia. Esa obsesión por pintar una y otra vez lo mismo pero distinto, como si me diera una señal, una respuesta, algo de paz en la tormenta, una promesa, una advertencia, un abrazo de tinta que aleje el insomnio.

miércoles, 10 de junio de 2026

 La luz que hiere, como si doliera el blanco, el símbolo de lo absoluto, la perfección que no alcanzamos. Siempre vuelve el negro con su extraña belleza, lo incorporamos y aparecen otros colores que brillan, iluminan. Y el blanco hace un nuevo intento, que a veces es fallido. No sé quién gana la batalla, la luz y la oscuridad  juegan entre sí indefinidamente, inevitablemente.



lunes, 8 de junio de 2026

 Hay obras que no van a ningún lado. Como esas situaciones de la vida en donde uno/a le agrega un color, una línea nueva, coloca otras capas de pintura, esa creación parece tener vida propia y rechaza nuestros esfuerzos por rescatarla. Es inútil. Llega un momento en el que tenemos que decir basta, asumir que se frustró y entonces clausurarla definitivamente.



jueves, 28 de mayo de 2026

 No pinto flores. No pinto caballos. No pinto paisajes. Si aparecen siluetas es porque se colaron entre los trazos y pinceladas y vienen de quién sabe dónde, probablemente desde algún lugar oscuro de mi inconsciente, que ellas vienen a revelar.

Pinto, como leí por ahí, mis conmocionados estados internos. Más o menos regulados.

Hay días que son de líneas rectas o curvas, de puntillismos, de grafismos, de actitudes meditativas.

Hay días oscuros, como los de la tinta china y la carbonilla, a los que los pasteles de colores suavizan.

Y siempre vuelvo al acrílico, como a una agua conocida en la que me sumerjo para renacer.

Pintar, dibujar, es pensar en definitiva. Es pensar sin palabras, es ver lo que uno piensa en una imagen, en un gesto, es dejarse llevar por la emoción y tratar de volver al equilibrio. Es descargarse y mantener los límites. Es dar un salto al vacío, cuando no hay red, para descubrir de pronto que se puede volar, y no lo sabíamos.

 Transcribo un fragmento del texto del catálogo de los Diarios 2000-2025, de Guillermo Kuitca ( 28/04/26 al 30/08/26, en Arthaus, Bartolomé Mitre 434, CABA), redactado por Andrés Buhar y Virginia Castro.

"Un dibujo que habita cierta zona de la producción plástica de los creadores del bautizado por Jean Dubuffet como "art brut", los cuales, desde las antípodas de las instituciones, el mercado, los sistemas de validación y los ismos vigentes, causarían una verdadera revolución involuntaria en el arte de la segunda mitad del siglo XX.

Primera aclaración: el arte bruto no es un movimiento artístico, ni un género, ni un estilo, sino más bien la exteriorización inevitable de las conmociones más profundamente interiores de determinada clase de individuos. Segunda: si bien algunos de los creadores brutos están efectivamente "locos", en su mayor parte han sido simplemente marginalizados por el resto de la sociedad. Tercera: los creadores del arte bruto no son conscientes del impacto de sus propias producciones, que abarcan la pintura, la escultura, el ensamblaje, el tejido, la costura, el bordado, el dibujo, la arquitectura y la autoedición artesanal. Cuarta: el arte bruto siempre fue teorizado y valorizado por artistas y críticos pertenecientes al canon del arte y ya hace décadas que es exhibido en pie de igualdad junto al arte moderno y contemporáneo. Quinta: los creadores del arte bruto carecen de "proyecto", no se miden con otros artistas ni se interesan (salvo raras excepciones) por el destino y la mercantilización de sus producciones dentro del mercado del arte. Sexta: el concepto de arte bruto implica la exploración de algo inédito, pretende nada menos que subvertir la grilla de categorías existentes, difundir una idea "otra" del arte".


martes, 10 de febrero de 2026

 La pintura nos va guiando y nos va diciendo, como en la vida, cuando avanzar y cuando esperar, o retirarnos. Nos enseña a observar, a respetar, a sostener y soltar, confiando en la intuición.

En la pintura se combinan lo racional y lo inconsciente, lo que se muestra y lo que se intenta esconder y no obstante se revela. Es una suerte de espejo que imita nuestros impulsos, sentimientos y pensamientos entremezclados, transformados en pinceladas y gestos, como los de nuestro rostro, las inflexiones de nuestra voz. Lo que deseamos y lo que tememos, lo que le pedimos al cielo. La pintura nos abraza y es un paisaje al que siempre podemos volver, porque, en un mundo inhóspito, nos contiene.




martes, 11 de febrero de 2025


 

 La pintura, el dibujo, son profundos, oscuros, la palabra es la soga que me ayuda a emerger de las profundidades para poner claridad, aire, luz, límites, respirar,

el dibujo bucea profundo en tierras desconocidas, abismos en donde flotan oscuros seres de otros mundos con ojos fantásticos, rostros desgarradores,

ojos que quieren hablar y contar historias de dolor, de sufrimiento,

quieren hablar, decir, gritar lo que no pueden conjurar más que mirando en un trazo que los refleje, tanta nada de todos los días, miseria de la existencia que nada y nada en regiones de aguas oscuras y se sofoca y se ahoga y no sabe por qué está, no sabe nada, pero sigue y escribe y dibuja y habla por teléfono como si tal cosa

 y la vida va y viene como una línea, un murmullo gris, un sonido roto, una caricia que nunca llega, nunca llega, mientras los días pasan y la vida persiste y se enciende una vela en el fondo del alma que ilumina el cielo de la medianoche para mantener la esperanza, la soga que hace emerger el día, la esperanza, esa sonrisa del alma, el día sin pensar en que amanezco sin darme cuenta y está el cielo gris como me gusta y un aire húmedo y algunos pájaros y tal vez llueva, tal vez llueva de nuevo, de una vez en el corazón y se alivie la pena que guardan los días de las sombras, la negrura, la negrura blanda de dónde venimos.





 

A veces soy como un papel secante, me sumerjo en la tinta oscura que asciende y me vuelve gradualmente de color negro. En la noche de invierno tan larga, en los días de la lluvia, aún perdura la antigua pregunta: por qué, por qué.




miércoles, 12 de junio de 2024

El arte tiene un lenguaje propio, que para los /as que lo desconocemos, nos es inaccesible, si no fuimos educados en él. Sin embargo, nos conmovemos intuitivamente ante ciertas imágenes, más o menos realistas, más o menos elaboradas, seguramente mucho más valiosas desde el punto de vista de la creación artística, unas que otras. 

Se nos dijo, y se trató a veces, de que respondiéramos ante determinadas exigencias, para dibujar o pintar. Se nos dijo que no estaba bien usar tantos colores juntos, que a los colores había que crearlos y no usarlos directamente del pomo, que siempre pusiéramos intención, elección. Se nos dijo que los locos no pintaban...

Pero también se nos dijo que no pensáramos, que dejáramos ser a la pintura. Que si aparecía una imagen, no la tocáramos. Que la pintura nos iba a ir diciendo cuándo teníamos que irnos.

A esos los amamos. Nos rescataron y nos liberaron. Nos dejaron ser y brillar sin condicionamientos. Tener voz. Gritar o llorar con los pinceles. Y amar, sobre todo. El color, nuestra propia, oculta y necesaria belleza,  necesaria para sobrevivir en un mundo inhóspito.

Nunca supimos dibujar, ni pintar, ni hacer logradas composiciones. Sólo hicimos lo que hicimos, porque teníamos algo para decir.

Y por eso lo seguimos haciendo.


sábado, 30 de enero de 2021


 Esta es otra pintura retomada después de 7 años, y transformada. Está hecha con témpera sobre cartón y mide 35 cm x 45 cm.

viernes, 29 de enero de 2021


 


Esta pintura sí que es vieja. Es del año 1997.
Se llama "La lluvia y la flor".
Algún día les voy a contar la historia.


 Otra vuelta de rosca para otra pintura de cuarentena.

Será catártica.

Pero hay que mostrarla.

(Vendría a ser el reverso de la anterior).


 Así, como la ven, esta pintura tuvo muchas idas y vueltas (como yo).

Al principio, en noviembre del 19, fue un pre-anuncio de la pandemia.

En el 2020 se desorganizó y estalló.

A comienzos del 2021, ya no sé bien qué es, salvo que son mis colores favoritos, los anaranjados, los cálidos duraznos. Están un poco oscurecidos, por las capas de acrílico que hay por debajo y que cuentan su historia.

Contemplarla es, para mí, recibir su amor. Aunque confusa, poco estructurada, como la vean, soy un poco yo.

(Una pintura también puede ser un diario íntimo).



 


Esta pintura la había empezado en marzo, al comienzo de la cuarentena. Después, quedó guardada. Ahora que seguí avanzando en la hermosa luna llena de anoche, pude ver otras cosas, que se transformaron a lo largo del año, a medida que aprendimos a convivir con esta situación.

Acrílico (30 com x 40 cm).

 Interpretamos el mundo que ven los demás desde nuestra realidad psíquica. Pero no sabemos cuáles son las vivencias, las historias, los secr...