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martes, 15 de diciembre de 2020

 WISLAWA SZYMBORSKA

Prospecto
Soy un tranquilizante.
Funciono en casa,
Soy eficaz en la oficina,
me siento en los exámenes,
Comparezco ante los tribunales,
pego cuidadosamente las tazas rotas:
sólo tienes que tomarme,
y disolverme bajo la lengua,
tragarme,
sólo tienes que beber un poco de agua.
Sé qué hacer con la desgracia,
cómo sobrellevar una mala noticia,
disminuir la injusticia,
iluminar la ausencia de Dios,
escoger un sombrero de luto que quede bien con una cara.
A qué esperas,
confía en la piedad química.
Eres todavía un hombre (una mujer) joven,
deberías sentar la cabeza de algún modo.
¿Quién ha dicho
que la vida hay que vivirla arriesgadamente?
Entrégame tu abismo,
lo cubriré de sueño,
me estarás agradecido (agradecida)
por haber caído de pies.
Véndeme tu alma.
No habrá más comprador.
Ya no hay otro demonio.

martes, 17 de marzo de 2020

domingo, 30 de junio de 2019

A Víctor Sitá


Él es un poeta. Es un artista también, pero sobre todo un poeta, si es que se puede hacer esta división. Cierta vez, colgó la foto de una amiga que había fallecido en un lugar de la naturaleza alejado, y allí la dejó, bajo el sol, el viento y la lluvia, y luego de un tiempo volvió a buscarla y la enmarcó. Otra vez, me contó que decidió ir hasta la la altura de una avenida, correspondiente a la numeración de su año de nacimiento, para recoger algo que encontrara en la vereda, no importaba qué era. Lo que fuera iba a ser especial para él en ese día. Pegaba cuadraditos de papel blanco en los árboles por motivos secretos y recolectaba grullas que le regalaba un amigo. Después del trabajo iba a algún café,en donde escribía sus ideas sobre servilletas de papel. Y así inventó un método para ganar a la quiniela. Es uno de mis amigos más queridos y fue fundamental para que me animara a pintar a mi modo. Con él, aprendí a dialogar dibujando. Cuando entra a una habitación a oscuras, las luces se encienden. Doy fe de eso.


domingo, 17 de junio de 2018


Fui prolija y ordenada. Ya no. Desgarro palabras para inventar un lenguaje con papeles viejos. Invento una historia con gatos salvajes que corren en un cielo amarillo.

sábado, 9 de junio de 2018


Elegí vivir en el río, quizás porque es el lugar de donde soy. Me parezco al mar, sin serlo. Sigo mi cauce sabiendo que voy a fundirme con algo mayor, que me espera desde siempre.


Fotografía: Delta Inferior del Río Paraná, San Pedro.
Uno de los afluentes del Río de la Plata.

viernes, 8 de junio de 2018


Desde el comienzo, estuvieron los libros.

Y siguen estando.






Elegí nacer en las salinas, quizás porque me recuerdan al lugar de donde vengo. De un poema que materializa un mundo de formas conocidas para que lo habite y no tema.




jueves, 7 de junio de 2018


En el fondo del silencio, hay más silencio. Y más silencio. Y más silencio. Y no hay fin.

miércoles, 6 de junio de 2018

martes, 5 de junio de 2018



Quisiera dejar que los árboles me miren sin temor. Será porque a ellos nada se les puede ocultar.


Cuando estoy feliz, el invierno cabe en mis bolsillos.



Vuelvo  a mi hogar atravesando pantanos. Al llegar, me resguardo en un espacio de ámbar.

domingo, 3 de junio de 2018


Dejaron de nombrarme. Me acostumbré a mi ausencia y pasé a través de los días sin dejar rastro. Pero un día, todos mis nombres regresaron para abrazarme y enseñarme de nuevo a andar

Elijo sentarme al borde del mundo para recordar tu nombre.


Al amanecer, el papel en blanco espera una pregunta. Lo más sencillo se vuelve sagrado y cada objeto es parte de una pintura mayor

miércoles, 30 de mayo de 2018


Intenté dar vuelta mi piel para respirar. Salí a la calle pero comprobé que estaba encerrada. Me busqué en otros rostros para perderme aún más. Iba a escribirte.

El ayer era de agua, no había sostén en mi caída hacia la nada. Entre las paredes huecas, tejí palabras que me sujetan al mundo.

domingo, 27 de mayo de 2018


Otoño secreto


Cuando las amadas palabras cotidianas
pierden su sentido
y no se puede nombrar ni el pan,
ni el agua, ni la ventana,
y ha sido falso todo diálogo que no sea
con nuestra desolada imagen,
aún se miran las destrozadas estampas
en el libro del hermano menor,
es bueno saludar los platos y el mantel puestos sobre la mesa,
y ver que en el viejo armario conservan su alegría
el licor de guindas que preparó la abuela
y las manzanas puestas a guardar.

Cuando la forma de los árboles
ya no es sino el leve recuerdo de su forma,
una mentira inventada
por la turbia memoria del otoño,
y los días tienen la confusión
del desván a donde nadie sube
y la cruel blancura de la eternidad
hace que la luz huya de sí misma,
algo nos recuerda la verdad
que amamos antes de conocer:
las ramas se quiebran levemente,
el palomar se llena de aleteos,
el granero sueña otra vez con el sol,
encendemos para la fiesta
los pálidos candelabros del salón polvoriento
y el silencio nos revela el secreto
que no queríamos escuchar.

Los caminos infinitos. Jorge Teillier

miércoles, 23 de mayo de 2018

 Interpretamos el mundo que ven los demás desde nuestra realidad psíquica. Pero no sabemos cuáles son las vivencias, las historias, los secr...