sábado, 22 de agosto de 2026

 Era natural tener un patio con hamacas y flores con las que jugaba la imaginación, de tantos colores y nombres audaces y era natural tener una pelopincho en el fondo. Era natural tener una bicicleta rosa y cenar en una mesa plegable, bajo las estrellas. Era natural después buscar las Tres Marías y la Cruz del Sur y jugar a la escondida en la vereda, con los amigos del barrio. Era natural dormirse sabiendo que el verano seguiría al día siguiente y al otro, como seguirían estando las uvas y el parral. 

Pero no fue natural crecer, no es natural mirar todo desde lejos preguntándome si eso fue un sueño y si recién acabo de nacer, si recién llegué al mundo cargada de recuerdos que nunca existieron y que fabulé para darle un sentido a la mañana ausente, en que la birome escribe sin distinguir lo negro del blanco y solo veo una imagen borrosa en el espejo del tiempo que me pregunta quién soy.

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