lunes, 4 de mayo de 2026

 Un año más es la Feria del Libro en Buenos Aires, cumpliendo el aniversario 50 en este caso y una vez más no voy a ir. Las multitudes me agobian y el exceso de libros me produce ataques de ansiedad. Apenas puedo entrar a una librería tranquila, en general voy con un título preciso en la cabeza, derechito a pedírselo al vendedor y salgo raudamente una vez que lo consigo. Otra cosa me sucede en El Debate-Librería, allí voy cada tanto y me siento tranquila, dejando que los libros me abracen desde las paredes y que el olor que tienen se impregne en mi ropa, en mi piel, en el pelo. Miro los estantes para descubrir algún libro recién llegado que se haya colado o bien voy hasta las mesas y revuelvo una y otra vez, en busca de antiguas novedades. En las librerías de usados nunca sabemos con qué nos vamos a encontrar y ese es su principal encanto. Los clásicos y los insólitos conviven en abigarrados pilones que amenazan a la ley de gravedad y cada tanto se desmoronan. Y a veces, entre sus páginas, aparecen boletos de colectivos, envolturas de golosinas, flores desecadas y por supuesto, en la primera de ellas, dedicatorias de todo tipo a sus primeros poseedores, aquéllos cuyos ojos fueron los primeros en disfrutarlos.

 Desde hace tiempo que vengo viendo en las plataformas, una serie de películas cuyo argumento se centra en contar la historia de mujeres, de alrededor de cincuenta años que se reencuentran consigo mismas. Ya sea en la Toscana (sobre todo,) en Provenza (Me llamo Agneta) , en Croacia (Muy lejos), al estilo de la muy conocida "Comer, rezar, amar", narran las vicisitudes de mujeres grises, desencantadas de su vida que por distintas razones emprenden viajes a lugares exóticos en donde se van empoderando, redescubriendo su sexualidad, siempre en general la lado de un hombre del lugar, que en general es cocinero o le pega en el palo. Películas bellas visualmente, por los paisajes que muestran, amables para pasar el rato, en donde las protagonistas, (que en general tienen bellezas no hegemónicas) son por fin valoradas en su totalidad y encuentran el sentido de la vida, en un lugar nuevo y siempre o casi siempre al lado de un hombre. El cuento del príncipe y la princesa, el chico y la chica de Holywood que terminan comiendo perdices, regresa transformado para las mujeres que se encuentran fracasando a la mitad de la vida y les da la oportunidad de reformularlo. Parece que las mujeres maduras necesitamos viajar a un lugar lejano y encontrar a un hombre para recordarnos que nuestra vida vale la pena. Lamentable.

domingo, 3 de mayo de 2026

 Puedo tener una fuerza demoledora e intimidar, pero también a veces soy tan frágil y asustadiza como un pequeño pájaro, una vez me dijeron que es difícil calcularme la distancia, ni yo misma sé muchas veces cuál de las dos caras va a aparecer.

Me decía un amigo que mirando mis pinturas uno nunca se imaginaría que las había hecho yo, de dónde venía todo ese fuego, él siempre vio mi lado balsámico, como me decía, y me comparaba con la planta mimulus, que se cerraba cuando se le acercaban demasiado. Otra amiga me decía que era como willow, que crecía al lado del agua y cada vez que crecía la podaban, una y otra vez, y eso le dejaba un amargo resentimiento, tantos duelos repetidos.

Me dijeron también que en mis pinturas uso demasiados colores, que tenía que acotar la paleta, pero esa soy yo, un ir y venir de trazos y colores.



sábado, 2 de mayo de 2026

En tiempos de la inteligencia artificial, en donde todo o casi todo parece poder virtualizarse, siguen quedando algunas personas que, con muchísimo amor, rescatan los objetos que guardan testimonio de quienes fuimos y permiten así evocar muchos momentos felices. Ojalá siempre sigan existiendo estos amorosos cuidadores de nuestro pasado, desde lo más simple, como son la figuritas.

jueves, 23 de abril de 2026

 Hay veces en que uno se encuentra con personas que inesperadamente le dicen cosas importantes. Si uno es atento, si uno es capaz de darse cuenta de que algo está sucediendo en ese momento, es como si ese ser estuviera conectando con algo que uno necesita oír. No sucede muy seguido. Pero, como siempre, por la vida conviene andar despierto para que esas ocasiones no pasen de largo y para después recordar el poder de esas palabras que tal vez, involuntariamente transformen nuestra vida.

martes, 21 de abril de 2026

 Una vez me dijeron que algunos indios decían que cuando uno viajaba, llegaba primero el cuerpo, pero el alma lo hacía unos días después.  Y creo que es así. Cuando estamos de regreso, pareciera que ella hubiera quedado entremezclada con los rostros y los lugares que visitamos, como si demorara en despegarse. Una esencia viajera la impregna y ese es uno de sus misterios.


Iglesia María Auxiliadora. Punta Alta. Provincia de Buenos Aires.


miércoles, 15 de abril de 2026

 Si cada día es un misterio, si cada instante es un camino que se abre en dos. Y no hay respuestas (ni nunca las habrá). Sólo un ir y venir de las mareas del tiempo, que es todo posibilidad. Cuando estiramos la mano para tocar el futuro y lo acariciamos como si fuera un animal dormido, sabiendo que en breve la noche se transformará en día y el día en noche y nosotros en el medio tratamos de aferrarnos a las certezas que no tenemos y de vivir organizando una agenda perfecta, que a la primera curva se desmorona. Pero siempre el sueño vuelve, iluminando la penumbra y entonces, libres por fin de las coordenadas de la razón, tal vez recibamos una pista, una señal, algo que nos diga qué hacer y nos acerque un poco más a nuestro corazón.

 Un año más es la Feria del Libro en Buenos Aires, cumpliendo el aniversario 50 en este caso y una vez más no voy a ir. Las multitudes me ag...