No es posible hacerles una ecografía tridimensional a nuestros sueños, para saber de antemano qué rostro van a tener, si es que se concretan. Solo cuando nacen y los vamos cuidando, alimentando y arropando, los conocemos. Cuando después caminan al lado nuestro. Las ideas se gestan, dijo alguien y cuando ponen los pies en la tierra, en la palabra, en el papel se desarrollan y se retroalimentan con el intercambio entre las demás personas y pasan a ser parte de una logosfera compartida. Cuando creamos, generamos conocimiento. La conciencia universal se expresa a través de cada uno de nosotros para hacerse más accesible y todos, cada cual a su modo, contribuimos en algo y nos retroalimentamos. Y así el mundo gira, cada vez más completo y más bello, con más conciencia. La conciencia de donde venimos se nutre de nosotros para seguir creciendo hacia el infinito.
Castalia despeinada
jueves, 25 de junio de 2026
miércoles, 24 de junio de 2026
Cuando pegamos la vuelta de la vida tenemos la fuerte tentación de sentarnos a contemplarla melancólicamente, pensando cómo dice el dicho, que todo tiempo pasado fue mejor. Repasando una y otra vez nuestras historias, nuestras memorias, nuestros recuerdos, tratando de entender qué significaron y cómo nos trajeron hasta acá. Pero también tenemos la posibilidad, latente, de elegir contemplar a la vida intentando hacerlo con ojos de niño, de maravillarnos con el asombro de la existencia, de esa misma que, a fuerza de tanto vivirla, se nos fue olvidando cómo mirarla de cerca, para comprender de una vez por todas y definitivamente que sabemos tan poco de ella.
Evidentemente, hay algo que no está equivocado en este tiempo. El cielo no se equivoca y estas son las experiencias que como humanidad, tenemos que vivir. La pulverización, la desintegración, la destrucción, la soledad, el enfrentarnos a nosotros mismos, hacernos las preguntas adecuadas (lo cual es lo más difícil), para así intentar encontrar alguna respuesta. Es cierto que somos seres sociales, que evolucionamos en comunidad y que siempre siempre siempre, necesitamos a un otro/a. Pero creo que en estos tiempos, más que nunca, nos vemos obligados de una vez por todas a mirar adentro de nosotros/as mismos/as y dejar de echarle la culpa a los/as demás de lo que nos pasó. Dar ayuda, estar dispuestos a recibir ayuda, pero también saber que son tiempos de pararnos de una vez por todas sobre nuestros propios pies y dejar de esperar que alguien nos cuide. Cuidar al otro, al más débil, al que no puede por sí mismo, y dejarnos cuidar, pero saber que, en el fondo siempre estamos solos/as, que cuando cerramos los ojos a la noche, estamos solos/as con nuestra conciencia y con nuestro dios, si lo tenemos, y nuestra conciencia, seguramente a algunos de nosotros, nos juzga implacablemente, por nuestra entrega cotidiana.
Todo se pulveriza y desintegra, se convierte en polvo, en cenizas. Vagamos entre nubes blancas, emigrantes de tiempos pretéritos en busca de un futuro que todo indica será sombrío. Nos esforzamos por respirar en medio del polvo, imaginar un mañana. Aunque sea, descifrar cómo se hace para construir una casa de nuevo, escribir una carta manuscrita y sobre todo, cantar una canción de amor.
¿Adónde quedaron los ángeles de las molduras de las casas antiguas? Las sábanas bordadas, la colección de copas y platitos de té, las cucharitas y azucareras, las gloriosas teteras que convocaban las charlas de los sábados. Algunos/as las buscamos en las ferias de antigüedades, como buscamos el pasado que perdimos, las historias que no están y que esas piezas conservan. Los platitos decorados con sus miniaturas, con un mundo destinado a perdurar que pasó y fue reemplazado por la sociedad de lo transitorio y descartable, que descarta tanto a los objetos sin alma ni magia como a los viejos y viejas que ya no sirven. A los y las que en algún sillón, siguen contando historias, a quien se detenga a escucharlas, de aquéllas tardes de la ceremonia del té.
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No recuerdo cómo fue que la Encíclica Rerum Novarum llegó a mis manos a fines de los 80, la leía con una mezcla de ilusión y respeto, el mis...
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Quiero reflexionar sobre lo que significa la expresión para mí, tanto en la escritura como en el dibujo o la pintura. No elijo desde la con...