La luz que hiere, como si doliera el blanco, el símbolo de lo absoluto, la perfección que no alcanzamos. Siempre vuelve el negro con su extraña belleza, lo incorporamos y aparecen otros colores que brillan, iluminan. Y el blanco hace un nuevo intento, que a veces es fallido. No sé quién gana la batalla, la luz y la oscuridad juegan entre sí indefinidamente, inevitablemente.
Castalia despeinada
miércoles, 10 de junio de 2026
martes, 9 de junio de 2026
Elaboramos relatos de nuestra vida. Nos contamos historias en donde alternativamente somos vencedores o perdedores, según el momento. Ni tan dioses ni tan demonios, ni tan príncipes ni tan mendigos, ni tan locos ni tan cuerdos, nuestras palabras se estrellan como las olas contra los murallones de la costa intentando en vano definirnos, una y otra vez.
Así como esperamos que la tinta se seque para seguir pintando, esperamos que leve el pan, que se seque la ropa que tendimos ayer, que crezca la planta que sembramos hace un tiempo. Esperamos sin saberlo, mientras las cosas suceden; imperceptiblemente aparece una nueva arruga, el polvo se acumula por los rincones y en los árboles se anticipa el otoño. Nos pasamos la vida esperando sin saberlo y mientras lo hacemos, suenan los últimos acordes de una canción.
lunes, 8 de junio de 2026
Cuando una vida concluye se completa una obra. Todo lo que ese ser hizo, dijo, creó, se clausura como una obra completa: sus gestos, sus palabras, sus silencios, sus pensamientos, su decir en cuerpo y alma, su forma de caminar, de cantar, de bailar, de amar. Su forma de conmover y de traspasar a los demás queda como una esencia que los que estamos de este lado siempre llevaremos y maduraremos con el tiempo. Su obra quedará viva en nosotros y seguirá transformándonos, se irá recreando cada vez que alguien reinterprete sus canciones y vibre de una forma personal e inexplicable con ellas. Una obra completa que nos seguirá completando y se seguirá actualizando.
(al Indio Solari, 1949-2026)
Hay obras que no van a ningún lado. Como esas situaciones de la vida en donde uno/a le agrega un color, una línea nueva, coloca otras capas de pintura, esa creación parece tener vida propia y rechaza nuestros esfuerzos por rescatarla. Es inútil. Llega un momento en el que tenemos que decir basta, asumir que se frustró y entonces clausurarla definitivamente.
miércoles, 3 de junio de 2026
Según una frase que leí alguna vez de Ricardo Piglia, el psicoanálisis es el arte de mantener a flote a gente que goza tratando de hundirse. El vértigo por el abismo nos atrae, nos hipnotiza, nos subyuga, como si quisiéramos volver a un pantano primordial en el que alguna vez vivimos, porque en algún recodo de nuestro inconsciente perdura la idea de que ahí pertenecemos y que no tenemos derecho a estar bien, ni siquiera digo a ser felices, sino a tener una cierta estabilidad que nos garantice períodos de una paz amable que nos permita desarrollarnos. Aunque ya haga mucho tiempo de que nuestra vida haya cambiado, en algunos días vuelve esa sensación oscura que nos dice que no tenemos derecho a estar bien, que ese ser un poco más luminoso en el que nos convertimos después de arduos trabajos, en realidad no existe y que somos poco menos que un insecto que nunca pudo ni podrá salir de su escondite, ese al que nunca llega el sol de la mañana.
La luz que hiere, como si doliera el blanco, el símbolo de lo absoluto, la perfección que no alcanzamos. Siempre vuelve el negro con su ext...
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No recuerdo cómo fue que la Encíclica Rerum Novarum llegó a mis manos a fines de los 80, la leía con una mezcla de ilusión y respeto, el mis...
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Quiero reflexionar sobre lo que significa la expresión para mí, tanto en la escritura como en el dibujo o la pintura. No elijo desde la con...

