En estos tiempos en donde todos los días parecen ser iguales, sobreviven algunos simples rituales que nos hacen sentir que somos parte de algo mayor. Creo que algo de eso tiene el locro del 25, así como el del 1 de mayo. El locro, la empanada, el pastelito de dulce, que ya casi no hacemos en casa, porque vivimos solos o porque somos pocos de familia y que por eso se ofrece por doquier por toda panadería, rotisería o negocio de comida que se precie de ser tal. No nos quedan muchas cosas que nos den identidad y descreemos bastante de los que nos desean feliz día de la patria, en tiempos en donde está tan maltratada. Pero creo que muy adentro nuestro, sentados a la mesa, solos o en compañía, cuando comemos un buen plato de locro alimentamos la esperanza de que van a venir días más felices en algún momento, que el cielo va a escampar y que entonces tal vez brille de nuevo el sol del 25.
Castalia despeinada
lunes, 25 de mayo de 2026
En los tiempos de la virtualidad, las figuritas, esos pequeños papelitos o los más antiguos, de cartón o incluso chapitas, siguen generando emociones. Y así es cómo, mientras las nuevas generaciones buscan a Messi, los más viejos siguen buscando a tal vez una de las más difíciles, el codiciado jugador de Zaire Mukombo. Las figuritas se siguen intercambiando y de paso generan charlas y amistades. En los tiempos de las pantallas, esos queridos objetos alegran la vida de muchas personas mientras las buscan por los lugares más insólitos, soñando siempre con esa que tal vez nunca encuentren y que quizás ni saben que existe. Ese es el mayor misterio que los convoca.
https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/rafael-bitran-arqueologia/
domingo, 24 de mayo de 2026
Las golondrinas dejaron su nido en una vieja antena que se ve desde mi ventana. Cuando lo veo, recuerdo los días de verano, en los que se posaban una junto a la otra, en una larga fila y la tarde en la que atacaron en una oleada de vuelos rasantes a un ave de rapiña que quería invadirlo. Pequeñas y frágiles, no se amedrentaron y una tras otra lo expulsaron de su territorio. Tom Cruise en Top Gun hubiera querido tener tanta osadía. Ahora solo quedaron las palomas y algún que otro benteveo resistiendo el frío. Quien sabe donde estarán ellas, tan livianas y audaces.
lunes, 18 de mayo de 2026
Vivir es también detenerse un instante en donde nos vaciamos de preguntas para dejar que la mano escriba, combine las letras armando palabras de sonidos callados. Como una flecha que dispara un gigante, traza un dibujo en el cielo, una flor perenne que en cada pétalo alberga un poema. Y siempre el sol retumba a lo lejos, como un trueno que brilla y llueven del cielo versos cantores. No comprendemos la luz, pero existe.
jueves, 14 de mayo de 2026
Alguna vez me dijeron que lo que importa es el cómo y no tanto el qué. Y si pensamos en el cómo, pienso también en la pausa, ese instante de quietud en medio de las olas del movimiento en donde podemos sedimentar lo que estamos haciendo. La acción y la quietud conviviendo en lo cotidiano. Y también en el diálogo, la pausa cómo silencio para que el otro tenga espacio para expresarse, la pausa para escuchar lo nuevo que tiene para decirnos. Si no nos detenemos nunca, si no sabemos hacer silencio para que algo realmente nuevo suceda, el torbellino de los minutos y las horas y los días llenos de bullicio ( y tal vez por eso, paradójicamente vacíos), nos abruma. Cuando nos detenemos, como desde la cima de una montaña imaginaria podemos ver nuestra vida, los caminos que vamos recorriendo, el diseño que tienen y vamos viendo también cómo se esfuman en una estela de polvo, que no deja de sorprendernos.
miércoles, 13 de mayo de 2026
Todos dijimos alguna vez que en la infancia el tiempo pasaba más lentamente. Lo mismo que en el secundario. Y que después empezó a acelerarse. Creo que muchos coincidimos en esta sensación de que el tiempo pasa cada vez más rápido en los últimos años. En base a algunas cosas que vengo leyendo, se me ocurre conjeturar en que pasamos fácilmente hoy en día, 10, 15, 20, 30 minutos seguidos en el celular sin darnos cuenta, "scrolleando", como se dice ahora, textos o videos de diversa índole, social, política, espectáculos, interés general, de diversas fuentes, sin ningún tipo de orden predeterminado, y esto tiene varias consecuencias. En primer lugar, que el tiempo se nos pasó sin darnos cuenta, inmersos en la pantalla, y eso hace que tengamos esa sensación de que se nos esfuma, cada vez más rápido. En segundo lugar, hace años, nuestra costumbre era sentarnos a leer un libro (con introducción, desarrollo, conclusiones), lo que nos llevaba a usar nuestra mente en modo distinto e ir incorporando la información gradualmente, en forma organizada. En el celular todo es instantáneo y entremezclado, no tenemos tiempo de profundizar las ideas. Como consecuencia, vivimos en un torbellino de información desordenada, buena parte de ella totalmente irrelevante, gracias a la cual nuestra mente sufre, según algunos estudios, consecuencias a nivel cognitivo, ya que no podemos concentrarnos con profundidad en los temas importantes para elaborarlos como es debido. Si siguieron leyendo hasta este punto de mis ideas, les agradezco, y tal vez tengan ganas de compartir algo. No sigo escribiendo sobre la selección de información que hacen los algoritmos para ofrecernos contenidos, ya que en definitiva, solo interesamos como potenciales consumidores y generadores de infinitos datos que ellos utilizan a su favor. Bueno, para seguir pensando.
lunes, 11 de mayo de 2026
Quién sabe qué mundo veríamos si pudiéramos observar la innumerable cantidad de ondas que nos atraviesan sin que nos demos cuenta. Vibraciones imperceptibles que transmiten imágenes, sonidos, palabras, que se convierten en pensamientos y emociones. Que a su vez generan nuevas ondas, que viajan a lugares lejanos y afectan, desde dispositivos electrónicos hasta las sutiles neuronas de quiénes las recibe. Habitamos un mundo vibrante que creamos a cada instante con nuestras intervenciones más o menos conscientes. Y en forma más o menos consciente, somos afectados. Cada tanto es bueno recordarlo.
En estos tiempos en donde todos los días parecen ser iguales, sobreviven algunos simples rituales que nos hacen sentir que somos parte de a...
-
No recuerdo cómo fue que la Encíclica Rerum Novarum llegó a mis manos a fines de los 80, la leía con una mezcla de ilusión y respeto, el mis...
-
La pintura, el dibujo, son profundos, oscuros, la palabra es la soga que me ayuda a emerger de las profundidades para poner claridad, aire,...
