viernes, 26 de junio de 2026

Que los sistemas educativos están en crisis no es novedad, así como que en los programas que se están implementando ya no se les da importancia a las humanidades, sino fundamentalmente a lo utilitario o incluso que se llegan a orientar en algunos casos a la educación financiera. ¿Pero adónde se adquirirán las facultades para que los jóvenes puedan ser capaces de comprender a este mundo en transición? ¿Es en las redes en donde encontrarán respuestas? ¿Las bibliotecas serán museos, recuerdos del pasado? ¿Los algoritmos nos dirán qué y cómo pensar (aunque no nos sepan responder el para qué)? ¿A qué algoritmos alimento con mis textos? No deja de inquietarme, aunque confío en que resuenen en algún corazón despojado de silicio, que tal vez pueda conmoverse cada tanto, aunque esté en silencio detrás de la pantalla.

 En el mundo en donde cayeron las estructuras, en donde se disolvieron las instituciones, en un mundo líquido, como diría Zygmunt Bauman, en un mundo atomizado, ¿cómo se las ingeniarán las personas para sobrevivir?. ¿Podrán sortear las epidemias de salud mental que nos amenazan, debido a la falta de contención familiar, laboral, entre otras? ¿O los niños y jóvenes que nacen en este nuevo mundo se van adaptando naturalmente a estos tiempos convulsos, a fuerza de no conocer otros? ¿Seremos los adultos y sobre todo los mayores, a los que nos está resultando más traumática la transición? Y cuántos años durará esta? Cien, doscientos, trescientos? ¿Será la era de la volatilidad la que estudiarán en el futuro, esa en la que el mundo se movió debajo de nuestros pies y en las que tuvimos que aprender a nadar para sobrevivir cuando ya nada nos sostenía. Los niños que nacen, ¿son los niños peces, los naturales de la sociedad líquida? ¿Su psique lo resistirá o ya nacerán con branquias mentales, para respirar bajo el agua de las profundidades que los terrestres no conocemos?

 Podría citar a varias personas, entre ellas al Indio Solari (en Juguetes perdidos), cuando canta que "cuando la noche es más oscura, se viene el día en tu corazón". O a citar a la cineasta Lucrecia Martel, cuando en alguna entrevista nos llama a exprimir la imaginación, porque cuando la oscuridad es tan evidente, cuando las máscaras se cayeron, paradójicamente es más posible salir del engaño en donde estábamos y comenzar a pensar en alternativas, que aunque nos parezcan disparatadas, podrían ser posibles, porque cuando ya no queda nada en pie, hay que aprender de nuevo a hacer fuego con dos piedritas, o tal vez cocinemos de otra manera. Por lo pronto, parece que hay que cocinar en nuestra mente las nuevas ideas que nos permitan habitar un futuro, en donde, cientos de miles de personas quedan cada vez más marginadas y en donde los gobiernos siguen expoliando el planeta, como  si fuera una naranja a la que tratan de sacarle hasta la última gota de jugo que le queda. Total, qué importa lo que sigue y el mundo que les dejaremos a las nuevas generaciones, a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos. Imaginar un futuro distinto es urgente, aunque imposible hacerlo de un día para el otro. Muchos de nosotros no lo veremos, pero, entre otras cosas, podemos intentar dedicarnos a pensarlo, de a uno, de a dos, de a tres, de a muchos, cada cual como pueda pero haciendo algo.

 Si algo logra el Mundial de fútbol, es sellar la grieta momentáneamente, lograr que se abracen oficialistas, opositores y descreídos, en una fusión de sentimientos. Como en las largas colas para despedir al Indio Solari, el sentimiento popular derriba las barreras que los separan y las personas se saludan sin rencores, compartiendo las alegrías más genuinas o las más profundas tristezas. Por unos días, el cielo es el mismo para todos, cubriendo con su manto protector el espectáculo y la muerte, las dos caras de la moneda. Todos se abrazan con una canción ricotera o al grito de un gol, que los hermana. Quiero creer que entre los primeros hay más opositores que entre los segundos, pero siempre hay gente un poco confundida que vota en contra de sus propios intereses, por más que el Indio haya tratado de despabilarlos. En las elecciones veremos los resultados, si prima la poesía del fútbol, que domina el mercado o la de las letras crípticas que llaman a despertar de su dominio. Que los goles no nos cieguen y ante la duda, volver como a una enciclopedia a las canciones del Indio, para que flameen de nuevo las banderas en el corazón.

https://www.youtube.com/watch?v=c5xFMhjslw8&list=RDc5xFMhjslw8&start_radio=1

 ¿Quién me garantiza que el mundo sigue existiendo cuando yo no lo veo? Que detrás mío, adonde no llega mi vista, eso que llamamos materia sigue estando, que no soy la única habitante del universo, cuando estoy sola, en mi habitación. Que no existe el afuera, que los sonidos que escucho desde la calle son una ilusión y que el ave que me mira desde la ventana, es un espíritu alado que me cuida en silencio, mientras escribo.


El paseo. Marc Chagall

 El alma llega después que el cuerpo a los lugares. Cuando vine a vivir a Buenos Aires, estaba ansiosa por ya ser una porteña, una habitante más de la ciudad. Pero era una recién llegada que no solo no conocía los códigos, sino que tampoco la conocía geográficamente y a la que la velocidad de la calle abrumaba. No salía de mi casa más que lo necesario y me desesperaba cuando tenía que comprar algo porque ignoraba que todo estaba organizado por zonas: la zona de los muebles, la de las cocinas, la del cuero, la de la vajilla, la de la ropa de blanco, la de los outlets, la de los bares de cada barrio, y así. Me iba enterando de a poco de las cosas y así iba haciendo mis descubrimientos. No sé realmente cuando llegó mi alma, creo que mucho tiempo después, aunque sigue siendo misterioso. Con los años fui descubriendo que el alma se va de los lugares antes que el cuerpo, los vamos deshabitando antes de irnos físicamente y así el proceso es menos doloroso. Estrategias humanas, que le dicen, para poder sobrevivir.

 Alguna vez sentí que todos mis amores eran uno solo, que iban cambiando de rostro pero eran siempre la misma persona que había estado en todo tiempo y lugar conmigo, y que lo iba a seguir estando, hasta el fin de los tiempos, esos en donde todo se va a volver a reiniciar.

Que los sistemas educativos están en crisis no es novedad, así como que en los programas que se están implementando ya no se les da importan...