Cuando uno escribe algo lo cristaliza de algún modo, pero aunque lo haga en piedra, hasta ella se desgasta con el tiempo y la escritura se borra. Hay infinitas combinaciones de palabras para nombrar lo que sentimos y muchas de ellas se contradicen, se anulan mutuamente, se eclipsan, se niegan. Como malabaristas, jugamos con las ideas tratando de no tomarnos demasiado en serio y cada tanto nos esfumamos como pompas de jabón, sin dejar rastros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario