Sobre los verbos ser, estar y hacer
Creo que en las sociedades actuales está sobrevalorado el verbo hacer, que denota la actividad, la productividad, el movimiento. Aunque estemos sentados mirando el celular estamos haciendo algo. No sé si tenemos tanta conciencia de la importancia del estar, de estar en algún lugar, en una habitación o en el exterior sin hacer nada, estar siendo parte del lugar, abiertos a lo que surja. Y no me refiero con esto a que nos concentremos en la respiración, ni a que meditemos ni a nada por el estilo. A estar (en mi caso siempre el mate es un buen compañero, lo mismo que el sol de la mañana) para estar, estar y estar. Y entonces tal vez nos asomemos al otro verbo, al ser, al sentir, percibir lo que somos cuando simplemente estamos.
Y por supuesto, estar también para alguien, con lo que eso significa. Estar como un hogar al que el otro puede volver y encontrar refugio, estar para escuchar, para acompañar. No siempre hace falta hacer. Siento que el estar, en silencio, es valioso por sí mismo.
Y el domingo para eso es especial.
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