A veces soy como un papel secante,
me sumerjo en la tinta oscura que asciende y me vuelve gradualmente de color
negro. En la noche de invierno tan larga, en los días de la lluvia, aún perdura
la antigua pregunta: por qué, por qué.
Año a año, cuando llega el 21 de junio y charlo con mi mamá, por teléfono en general, me dice: a partir de ahora cada día es un poquito más...
No hay comentarios:
Publicar un comentario