Como un
escultor, quitando las capas de arcilla y revelando nuestro rostro oculto en la
piedra, el rostro que va naciendo a través de los días, hasta el último de
ellos en que emerja íntegro para conocer al sol y ser parte de él.
Año a año, cuando llega el 21 de junio y charlo con mi mamá, por teléfono en general, me dice: a partir de ahora cada día es un poquito más...
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