Como un
escultor, quitando las capas de arcilla y revelando nuestro rostro oculto en la
piedra, el rostro que va naciendo a través de los días, hasta el último de
ellos en que emerja íntegro para conocer al sol y ser parte de él.
Una vez me dijeron que algunos indios decían que cuando uno viajaba, llegaba primero el cuerpo, pero el alma lo hacía unos días después. Y...
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