viernes, 26 de junio de 2026

 El alma llega después que el cuerpo a los lugares. Cuando vine a vivir a Buenos Aires, estaba ansiosa por ya ser una porteña, una habitante más de la ciudad. Pero era una recién llegada que no solo no conocía los códigos, sino que tampoco la conocía geográficamente y a la que la velocidad de la calle abrumaba. No salía de mi casa más que lo necesario y me desesperaba cuando tenía que comprar algo porque ignoraba que todo estaba organizado por zonas: la zona de los muebles, la de las cocinas, la del cuero, la de la vajilla, la de la ropa de blanco, la de los outlets, la de los bares de cada barrio, y así. Me iba enterando de a poco de las cosas y así iba haciendo mis descubrimientos. No sé realmente cuando llegó mi alma, creo que mucho tiempo después, aunque sigue siendo misterioso. Con los años fui descubriendo que el alma se va de los lugares antes que el cuerpo, los vamos deshabitando antes de irnos físicamente y así el proceso es menos doloroso. Estrategias humanas, que le dicen, para poder sobrevivir.

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