Cuando pegamos la vuelta de la vida tenemos la fuerte tentación de sentarnos a contemplarla melancólicamente, pensando cómo dice el dicho, que todo tiempo pasado fue mejor. Repasando una y otra vez nuestras historias, nuestras memorias, nuestros recuerdos, tratando de entender qué significaron y cómo nos trajeron hasta acá. Pero también tenemos la posibilidad, latente, de elegir contemplar a la vida intentando hacerlo con ojos de niño, de maravillarnos con el asombro de la existencia, de esa misma que, a fuerza de tanto vivirla, se nos fue olvidando cómo mirarla de cerca, para comprender de una vez por todas y definitivamente que sabemos tan poco de ella.
miércoles, 24 de junio de 2026
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