Si algo logra el Mundial de fútbol, es sellar la grieta momentáneamente, lograr que se abracen oficialistas, opositores y descreídos, en una fusión de sentimientos. Como en las largas colas para despedir al Indio Solari, el sentimiento popular derriba las barreras que los separan y las personas se saludan sin rencores, compartiendo las alegrías más genuinas o las más profundas tristezas. Por unos días, el cielo es el mismo para todos, cubriendo con su manto protector el espectáculo y la muerte, las dos caras de la moneda. Todos se abrazan con una canción ricotera o al grito de un gol, que los hermana. Quiero creer que entre los primeros hay más opositores que entre los segundos, pero siempre hay gente un poco confundida que vota en contra de sus propios intereses, por más que el Indio haya tratado de despabilarlos. En las elecciones veremos los resultados, si prima la poesía del fútbol, que domina el mercado o la de las letras crípticas que llaman a despertar de su dominio. Que los goles no nos cieguen y ante la duda, volver como a una enciclopedia a las canciones del Indio, para que flameen de nuevo las banderas en el corazón.
https://www.youtube.com/watch?v=c5xFMhjslw8&list=RDc5xFMhjslw8&start_radio=1
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