Las golondrinas dejaron su nido en una vieja antena que se ve desde mi ventana. Cuando lo veo, recuerdo los días de verano, en los que se posaban una junto a la otra, en una larga fila y la tarde en la que atacaron en una oleada de vuelos rasantes a un ave de rapiña que quería invadirlo. Pequeñas y frágiles, no se amedrentaron y una tras otra lo expulsaron de su territorio. Tom Cruise en Top Gun hubiera querido tener tanta osadía. Ahora solo quedaron las palomas y algún que otro benteveo resistiendo el frío. Quien sabe donde estarán ellas, tan livianas y audaces.
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