Todos dijimos alguna vez que en la infancia el tiempo pasaba más lentamente. Lo mismo que en el secundario. Y que después empezó a acelerarse. Creo que muchos coincidimos en esta sensación de que el tiempo pasa cada vez más rápido en los últimos años. En base a algunas cosas que vengo leyendo, se me ocurre conjeturar en que pasamos fácilmente hoy en día, 10, 15, 20, 30 minutos seguidos en el celular sin darnos cuenta, "scrolleando", como se dice ahora, textos o videos de diversa índole, social, política, espectáculos, interés general, de diversas fuentes, sin ningún tipo de orden predeterminado, y esto tiene varias consecuencias. En primer lugar, que el tiempo se nos pasó sin darnos cuenta, inmersos en la pantalla, y eso hace que tengamos esa sensación de que se nos esfuma, cada vez más rápido. En segundo lugar, hace años, nuestra costumbre era sentarnos a leer un libro (con introducción, desarrollo, conclusiones), lo que nos llevaba a usar nuestra mente en modo distinto e ir incorporando la información gradualmente, en forma organizada. En el celular todo es instantáneo y entremezclado, no tenemos tiempo de profundizar las ideas. Como consecuencia, vivimos en un torbellino de información desordenada, buena parte de ella totalmente irrelevante, gracias a la cual nuestra mente sufre, según algunos estudios, consecuencias a nivel cognitivo, ya que no podemos concentrarnos con profundidad en los temas importantes para elaborarlos como es debido. Si siguieron leyendo hasta este punto de mis ideas, les agradezco, y tal vez tengan ganas de compartir algo. No sigo escribiendo sobre la selección de información que hacen los algoritmos para ofrecernos contenidos, ya que en definitiva, solo interesamos como potenciales consumidores y generadores de infinitos datos que ellos utilizan a su favor. Bueno, para seguir pensando.
miércoles, 13 de mayo de 2026
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