En un planeta perdido, hay un farolero ocupado día y noche en encender y apagar la luz mientras el principito lo mira asombrado. ¡Hora del té! ¡Hora del té! le dice el Sombrerero Loco a Alicia, mientras la Liebre de Marzo sumerge su reloj en una taza de té, melancólicamente. Desde un espejo, en una galaxia lejana, alguien nos mira caminar como hormigas de un lado al otro, tratando de conseguir aquello que nunca nos satisface del todo. Pero alguna vez, Spinetta nos recordó que los relojes podían hacernos cantar, para que el tiempo se detuviera, como en los relojes fundidos de Dalí. Hoy es sábado y deberíamos dejar de correr hacia ningún lado, para sentarnos a respirar y ser.
sábado, 9 de mayo de 2026
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