En algún rincón, las
explicaciones se apilan tan ordenadas que atemorizan.
El nudo se deshace y
queda una hendija para atravesar. Como en un prisma, la luz nos desintegra para
recordar quienes somos, cuando caen los telones, al atardecer.
Interpretamos el mundo que ven los demás desde nuestra realidad psíquica. Pero no sabemos cuáles son las vivencias, las historias, los secr...
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