Puedo tener una fuerza demoledora e intimidar, pero también a veces soy tan frágil y asustadiza como un pequeño pájaro, una vez me dijeron que es difícil calcularme la distancia, ni yo misma sé muchas veces cuál de las dos caras va a aparecer.
Me decía un amigo que mirando mis pinturas uno nunca se imaginaría que las había hecho yo, de dónde venía todo ese fuego, él siempre vio mi lado balsámico, como me decía, y me comparaba con la planta mimulus, que se cerraba cuando se le acercaban demasiado. Otra amiga me decía que era como willow, que crecía al lado del agua y cada vez que crecía la podaban, una y otra vez, y eso le dejaba un amargo resentimiento, tantos duelos repetidos.
Me dijeron también que en mis pinturas uso demasiados colores, que tenía que acotar la paleta, pero esa soy yo, un ir y venir de trazos y colores.
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