lunes, 11 de mayo de 2026

 Quién sabe qué mundo veríamos si pudiéramos observar la innumerable cantidad de ondas que nos atraviesan sin que nos demos cuenta. Vibraciones imperceptibles que transmiten imágenes, sonidos, palabras, que se convierten en pensamientos y emociones. Que a su vez generan nuevas ondas, que viajan a lugares lejanos y afectan, desde dispositivos electrónicos hasta las sutiles neuronas de quiénes las recibe. Habitamos un mundo vibrante que creamos a cada instante con nuestras intervenciones más o menos conscientes. Y en forma más o menos consciente, somos afectados. Cada tanto es bueno recordarlo.




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