Desde hace tiempo que vengo viendo en las plataformas, una serie de películas cuyo argumento se centra en contar la historia de mujeres, de alrededor de cincuenta años que se reencuentran consigo mismas. Ya sea en la Toscana (sobre todo,) en Provenza (Me llamo Agneta) , en Croacia (Muy lejos), al estilo de la muy conocida "Comer, rezar, amar", narran las vicisitudes de mujeres grises, desencantadas de su vida que por distintas razones emprenden viajes a lugares exóticos en donde se van empoderando, redescubriendo su sexualidad, siempre en general la lado de un hombre del lugar, que en general es cocinero o le pega en el palo. Películas bellas visualmente, por los paisajes que muestran, amables para pasar el rato, en donde las protagonistas, (que en general tienen bellezas no hegemónicas) son por fin valoradas en su totalidad y encuentran el sentido de la vida, en un lugar nuevo y siempre o casi siempre al lado de un hombre. El cuento del príncipe y la princesa, el chico y la chica de Holywood que terminan comiendo perdices, regresa transformado para las mujeres que se encuentran fracasando a la mitad de la vida y les da la oportunidad de reformularlo. Parece que las mujeres maduras necesitamos viajar a un lugar lejano y encontrar a un hombre para recordarnos que nuestra vida vale la pena. Lamentable.
lunes, 4 de mayo de 2026
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