Como el colectivo se detuvo, pude ver con detalle la escena. Un hombre caminaba lentamente de la mano de una niña, de unos cuatro años, que apuraba el paso para estar a su altura. Él llevaba una bolsa con pan y otra de verdura en la mano, que se balanceaban con su paso. Ella tenía una pequeña mochila y conversaba con mucho interés, mientras él la escuchaba con atención. Yo miraba el cuadro desde la ventanilla, conmovida por el amor simple y profundo que compartían los que probablemente fueran padre e hija, que yo imaginaba de regreso a su casa. Adaptaban su marcha instintivamente para acompañarse, como debían hacerlo tantas veces, en complicidad silenciosa.
sábado, 24 de agosto de 2024
viernes, 23 de agosto de 2024
Al nacer, adquirimos progresivamente los códigos de la comunidad que nos recibe. Todo lo que la ciencia dictaminó hasta ese momento como verdadero, lo será para nosotros. Las explicaciones de la biología, la física, la matemática, modelarán nuestro pensamiento y algún marco religioso o filosófico nos tranquilizará. Observaremos la realidad, esa gran desconocida, desde determinada perspectiva histórica, ideológica. Siempre la literatura y el arte ampliarán nuestros grados de libertad.
Si somos lo suficientemente sabios, aprenderemos a vivir aceptando nuestras contradicciones y haciendo a un lado la racionalidad le daremos lugar a la magia y a la poesía. Entonces, volveremos a darnos a luz a nosotros mismos, una feliz mañana.
Comentario de Rafael-
No obstante, implicaría una LARGUÍSIMA charla de historia.
El Racionalismo, mas allá de sus propias limitaciones, contradicciones y reduccionismos, sacó a la humanidad de la ignorancia y el oscurantismo que aprovechaba la nobleza y el clero para oprimir a la humanidad.
La cuestión, es que luego se lo apropió la burguesía, como suyo, le impuso la lógica de la mercancía, le anuló la poesía, para someter a esos mismos explotados . Pero, fue un avancé importantísimo a todo nivel humano.
sábado, 6 de julio de 2024
Además de capricorniana, según las astrólogas, tengo reminiscencias neptunianas, que me hacen ser bastante despistada, y esta característica también se manifestó desde chica. Cuenta la historia que tenía un lindo ponchito anaranjado con flecos azules, al que amaba con devoción y hete aquí que el mismo se extravió en el ida y vuelta del jardín de infantes. Pasaron los días y no se supo más de él. Pero, también cuenta mi mamá que, una tarde le comento al pasar: ¿sabés que en el perchero del jardín, hay colgado un ponchito igual al mío?, bueno, no hay que decir nada más, como diría también mi progenitora en una de sus metáforas habituales: "si es una víbora te pica".
Debo reconocer que mis características capricornianas se manifestaron desde que era muy chica. Quise ir a primer grado anticipadamente, porque en el jardín de infantes me aburría; entonces con cinco añitos recién cumplidos y escasa estatura, desembarqué en la escuela primaria. Cuenta mi mamá que volví del primer día de clase muy satisfecha y de inmediato le informé a mi hermano que, a partir de ese día, no iba a poder jugar más a la tarde, porque me dedicaría a hacer los deberes. ¡Qué destino!
Yo estuve tras el espejo muchas veces y no es que vi todo, pero vi mucho de lo que hay del otro lado, la miseria y la gloria, el desamor.
Yo estuve tras el espejo, desnuda bajo una lluvia helada y sin que nadie me diera respuestas, ni qué, ni por qué, ni cómo.
De vuelta traje en un bolsillo el nombre de mi abuela y empecé a cavar para hacer cimientos de chozas de juncos, que siempre se volaron.
Yo estuve tras el espejo, la miseria y la gloria, el brillo eterno del instante, el vidrio roto, la imagen quebrada, pulverizada. Por eso, con un pincel intento evocarla para llevarla como amuleto, mandala a descifrar, una y otra vez.
Yo estuve tras el espejo.
Las que luchamos en guerras y traemos muchas cicatrices, literalmente, tenemos la piel marcada por el dolor, la locura y la muerte, las que muchas veces intentamos dar todo y no lo conseguimos, las que estamos sentadas al borde del mundo, mirando desde lejos el combate y, de a ratos, llorando a solas, siempre mantenemos, o tratamos de hacerlo, de conservar aunque sea un pequeño fuego que de abrigo, esperanza, en lo que parece ser oscuridad.
Interpretamos el mundo que ven los demás desde nuestra realidad psíquica. Pero no sabemos cuáles son las vivencias, las historias, los secr...
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No recuerdo cómo fue que la Encíclica Rerum Novarum llegó a mis manos a fines de los 80, la leía con una mezcla de ilusión y respeto, el mis...
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Quiero reflexionar sobre lo que significa la expresión para mí, tanto en la escritura como en el dibujo o la pintura. No elijo desde la con...