miércoles, 16 de agosto de 2023

 Es tristísimo y alarmante que mis compatriotas voten en un alto porcentaje, en contra de sus intereses. Es por desesperación y por falta de educación entiendo , sobre todo, la educación que nos permite entender algunos conceptos básicos de economía, ni hablar de entender lo que implica tener acceso entre otras cosas a buenos sistemas de salud pública, jubilación , vacaciones pagas. Como docente, siento una tristeza enorme que nuestro pueblo no pueda decodificar el peligro que entrañan estos personajes, cuando acceden al gobierno. No puedo dejar de pensar en la oscuridad de esta época, y por eso quisiera que en este tiempo habláramos y reflexionaramos con quienes tenemos cerca, si fuera posible aún.

jueves, 6 de julio de 2023

 Cómo sabemos, Uruguay está bajo los efectos de una sequía demoledora. La falta de lluvias que se produce desde hace un par de años es la causa más evidente. Ahora bien: ¿qué se pudo o se puede hacer frente a eso? Pepe Mujica, con su característica bohonomía y autenticidad, reconoce que todos fueron un poco responsables, a nivel gobierno (su gestión inclusive), y que si hubieran priorizado hacer obras por sobre el déficit fiscal, no estarían frente a la grave situación actual. Las obras hechas a las apuradas, dicho en criollo, son siempre más caras y menos eficientes. Ahora bien: hay otros factores dando vueltas y que no podemos dejar de analizar: los efectos sobre la falta de agua debido a la instalación de las pasteras, los monocultivos e incluso la deforestación. ¿Influyen estos factores sobre la sequía que está instalada o bien ella es un designio divino, que sólo podría reparar un auténtico hacedor de lluvias, como los de los relatos antiguos que tanto nos gustaban? No podemos pensar a los fenómenos naturales en forma aislada. Podemos aislarlos para estudiarlos, pero actúan en conjunto. Lo cierto es que con mejores obras que aseguraran el suministro de agua a la población, para paliar estas situaciones, las cosas funcionarían mejor. En definitiva, una vez más, es la naturaleza, pero de fondo, es la política.

sábado, 10 de junio de 2023

 Siempre creí que a los muertos hay que dejarlos en paz. No hablo de los muertos en general. Todos conocemos personas que en vida fueron deleznables y capaces de las peores acciones. No me refiero a eso. Me refiero a mis muertos: a mi papá, mis abuelos, tíos e incluso mi novio de juventud, que falleció tempranamente. Nunca quise juzgarlos, solo tratar de entenderlos. Entender que desde ese número preciso de inhalaciones y exhalaciones que tuvieron, hasta que llegó la última; desde esa cifra exacta de palabras pronunciadas y pasos dados, hacia adelante o en retroceso, o cuando se quedaron quietos, inmóviles, sin saber qué hacer, hasta que su último latido cesó, en todos esos momentos tomaron decisiones, o se dejaron llevar por lo que creían era correcto, o tal vez ni se lo cuestionaron, actuaron, como hacemos todos, acertaron y se equivocaron, nos protegieron y nos abandonaron, sobre todo desde ese último día en que se fueron, cuando ya no volvieron, para terminar de decirnos las cosas pendientes, respondernos lo que nunca se nos ocurrió preguntarles y sobre todo, abrazarnos, sabiendo que, bajo este cielo, era la última vez que lo hacían.

 Siguiendo con las historias de infancia, recuerdo el año previo a mi primera comunión. Periódicamente nos hacían confesar. Después de una larga fila, nos arrodillábamos frente al sacerdote. Tengo que decir que no me gustaba nada esa postura, pero resignada, ni la cuestionaba. Obviamente, nuestra altura y vocecitas infantiles no eran adecuadas para usar el lateral del confesionario, con la ventanita con agujeritos que tapaba el rostro (lo que me hubiera encantado).

Semana tras semana confesaba mis pecados, que eran fundamentalmente dos, creo que en igual orden de gravedad: me olvidaba de rezar a la mañana y me peleaba con mi hermanito. El sacerdote, con una semisonrisa solemne me decía siempre lo mismo: que en unos años, cuando tuviera veinticinco (para mí, una eternidad), iba a ser una parte valiosa de la comunidad. A continuación me bendecía y me mandaba a rezar un padrenuestro, avemaría y gloria, que, milagrosamente, lavaban (aunque fuera por el momento), mis pecados. No estaba muy segura de cómo funcionaba ese mecanismo, pero lo cumplía obedientemente. Sin embargo, no podía evitar volver a cometer siempre los mismos dos (y únicos) pecados. Vuelta a confesarme, palabras admonitorias, bendición y rezo.

La primera comunión llegaba y ahí quedó la foto de mis ocho años, retratando ese momento: el sacerdote dándome la hostia consagrada, mientras yo miraba embobada al monaguillo, que me gustaba desde hacía tiempo y que por fin tenía tan cerca.

viernes, 28 de abril de 2023

 Digamos que mi mamá nunca fue muy religiosa. Nosotros habíamos sido bautizados y tomamos la comunión, y yo fui a escuela religiosa, pero mi abuelo, socialista , no era muy amigo de la iglesia, y mi mamá fue bautizada y tomó la comunión a destiempo. No estuvo acostumbrada a rezar ni nada que se le parezca; sin embargo, hubo una pequeña oración que nos enseñó cuando éramos chicos con mucha ternura: era la oración nocturna al ángel de la guarda. Al lado de mi cama, había un cuadro de esos clásicos de la época, con los niños jugando al lado de un arroyo en donde se les había caído la pelota, y este ser celestial, detrás, protegiéndolos con sus alas desplegadas. Me dormía mirando esa imagen, con un poco de temor por el peligro que entrañaba y observaba con respeto al ángel. Es natural entonces, creo, que sienta cerca mío la presencia de mi amigo protector, que me cuida desde hace tantos años y me ha hecho la vida más fácil.

martes, 28 de marzo de 2023

 Anoche tuve un sueño precioso. Trabajaba en una empresa, que se dedicaba a la investigación en ciencias biológicas, en el Polo Norte. Mi jefe, me daba como tarea recorrerlo en cuatriciclo, en circunvalación, para hacer un relevamiento. Pero yo, en lugar de eso, hacía un recorrido mucho más pequeño. Era hermoso. Estaba todo cubierto de nieve y la gente caminaba en círculos, como en una plaza. Había árboles florecidos con suaves perfumes. La sensación era de luminosidad, paz y sí, también algo parecido al deleite, o la felicidad.

jueves, 16 de febrero de 2023

Hace unos días, Buenos Aires se vio invadida por miles de panaderos, provenientes de los incendios de las islas del Delta. Los trajo el humo que cubrió de a ratos la ciudad y allí están, desparramando su fragilidad invencible, esperando que algún soñador atento los sople despacito, pidiéndoles un deseo. Muchos de los habitantes, apurados ellos, los ignorarán, como al fuego cercano y destructor. Las pequeñas flores traen su mensaje de alerta para los oídos atentos.





 Interpretamos el mundo que ven los demás desde nuestra realidad psíquica. Pero no sabemos cuáles son las vivencias, las historias, los secr...