lunes, 28 de septiembre de 2026

 Creo que el bien y el mal son los extremos de una misma cuerda. Uno tira de cada extremo y busca desplazar al otro, atraerlo hacia sí. Pero ambos son necesarios. Uno no existiría sin el otro.   En esa tensión, en esa ¿ lucha?, está el hombre, yendo íntimamente de un lado al otro. Y en esa lucha evoluciona, siglos, milenios, eones? a la manera del taoísmo, como en los círculos del yin y el yang, en donde el yin genera el yang y viceversa. Me gusta pensar en este juego como en el de la "cinchada", de cuando éramos chicos. Un grupo tomaba la cuerda de un lado y el otro, del otro extremo y jugábamos a ver quién tenía más fuerza, para hacerlos caer. El juego se reiniciaba entre risas y tal vez así lo haga infinitamente. No creo en la condena eterna, no creo en el infierno. Creo en el dinamismo de una lucha que se genera dentro de cada hombre, de cada mujer, en donde nos enfrentamos a nosotros mismos, en un camino de evolución.

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