domingo, 13 de septiembre de 2026

 Necesitamos escuchadores. Personas con la naturaleza del agua, que reciban las palabras del otro sin juzgar. Sin opinar ni aconsejar. De la propia madeja que se desenrolla en la escucha generosa, puede surgir algo nuevo e inesperado para ambos. Hace falta hacer silencio para que la palabra del otro se despliegue y, al escucharse a sí mismo, encuentre quizás alguna respuesta.

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