Leí hace tiempo sobre la magia que tiene que algo esté cubierto de musgo. Que el musgo crezca puede parecer una señal de abandono, pero también puede ser el tiempo en el que algún proceso se detiene y reposa. No hay apuro. Todo está inmóvil y por eso crece el musgo, como una señal de la paz, de la serenidad, de que no hay apuro por hacer. Anti-productividad. Musgo. Reposo. La naturaleza respira y crece imperceptiblemente alimentándose de lo mínimo y cubre los espacios que abandonamos o que esperan un nuevo comienzo. Dejar que el musgo crezca. No siempre hay urgencias. Esa es la enseñanza que él nos deja.
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