lunes, 12 de junio de 2017
Tiempo bueno
Sin pensamientos vivir. Atravesando el sol. Siendo luz (la sombra viene sola siempre o casi siempre). Y vuelta a empezar. Con agua y tierra, dibujando un mar. El tiempo es propicio para detenerse en silencio, a rezar.
Fértil, silencio
Hay sitios a los que sólo se llega después de haber atravesado el valle del silencio.
sábado, 10 de junio de 2017
El parral
Anoche entre sueños, veía al antiguo parral de mi casa.
Era tan natural que estuviera, como estaban mi niñez y mis juegos debajo suyo.
Me desperté extrañada por su ausencia. Es que hubo un momento en que dejó de estar y no puedo recordarlo.
sábado, 3 de junio de 2017
Siempre
Cuando era chica, dormía en una habitación pintada de verde brillante con mis dos hermanitos. En mis noches de insomnio infantil una idea me abrumaba: que quería decir "siempre"? Pensar en esto me producía la sensación de caer en un abismo interminable, que nacía en la nada misma. Algo que me fascinaba profundamente.
viernes, 2 de junio de 2017
Caminata urbana
En Buenos Aires se camina muy rápido. Todos estamos apurados por llegar a algún lado. Aunque se quiera caminar despacio, la multitud imprime su ritmo y eso agota. Y paradójicamente, el destino del viaje se aleja.
Qué hago en esos casos? Caminar más lento. Sentir el apoyo de los pies sobre el cemento en cada paso y buscar contactar con la tierra, que escondida sigue estando.
Entonces respiro. E inevitablemente, sonrío. Si es bajo el sol, mejor.
jueves, 25 de mayo de 2017
Corporal
Hace unos veinticinco años, fui instructora de yoga en Punta Alta, después practiqué eutonía, tai chi, sensopercepción y relajación activa, más o menos en ese orden. Entre todas estas disciplinas, fui haciendo mi propia síntesis. En general, prefiero los automasajes suaves de tai chi a la mañana y el contacto con la piel y los huesos, o una asana de yoga para estirarme después del trabajo, a la noche. Todo en mi manta favorita, en el piso, la que heredé de mi papá y acompañada de buena música (James Taylor casi siempre) y tal vez un dulce sahumerio.
Pienso en que si todos los días dedicáramos un tiempo a serenarnos, relajarnos, estirarnos y disfrutar del simple placer de mover nuestro cuerpo, junto con una buena alimentación, podríamos dejar de entregar nuestra salud a otros para que nos digan qué tenemos que hacer cuando ya es tarde. Después de todo, a esto se llama también prevención. Me pregunto: por qué no nos lo enseñan dentro del sistema educativo?
jueves, 11 de mayo de 2017
Misteriosa amistad
Debe existir un pacto tácito entre la azalea de mi balcón y mi gata, Juana. Juana no entiende bien por qué puede comer y disfrutar la hierba que compro especialmente para ella en la florería del barrio, mientras que es retada severamente cuando mastica a la pobre azalea.Sin embargo, la azalea que es una y otra vez raleada, sigue dando flores cada vez con más ímpetu, sin amedrentarse,como si la gatita fuera la mejor de las jardineras. Si alguien sabe de resiliencia es esa generosa plantita.
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