viernes, 2 de junio de 2017
Caminata urbana
En Buenos Aires se camina muy rápido. Todos estamos apurados por llegar a algún lado. Aunque se quiera caminar despacio, la multitud imprime su ritmo y eso agota. Y paradójicamente, el destino del viaje se aleja.
Qué hago en esos casos? Caminar más lento. Sentir el apoyo de los pies sobre el cemento en cada paso y buscar contactar con la tierra, que escondida sigue estando.
Entonces respiro. E inevitablemente, sonrío. Si es bajo el sol, mejor.
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