sábado, 28 de marzo de 2020

De pronto me encontré queriendo un pañuelito de tela, para llorar y secarme la nariz. De esos chiquitos y con florcitas que usaba en la infancia. Esos pañuelitos resistían los apretones, aunque no fueran tan higiénicos. Los extraño. Más cuando estoy sola.

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