lunes, 7 de mayo de 2018
Lucidez activa
Reflexionar. Me pregunto cuánto tiempo nos queda para hacerlo en medio de los días de siempre. Los de levantarse y salir a la calle. Los del trabajo y la vigilia atenta. El deseo está en medio de las obligaciones cotidianas. Mantener la lucidez despierta las reservas de vida. Desde el bullicio y las veredas rotas.
Quietud
Reflexionar. Me pregunto cuánto tiempo nos queda para hacerlo en medio de los días de siempre. Los de levantarse y salir a la calle. Los de aturdirse. Los de los tiempos muertos. Los de dormir para no pensar. El deseo está detrás del vacío y las obligaciones. Un tiempo de inmovilidad puede activar las reservas de vida. Desde el silencio y la ventana gris del otoño.
De las pinturas, los dibujos y las líneas
Las líneas se suman y crean un dibujo, un pequeño texto. Sin más objetivo que éste. Pienso entonces con un soporte, con un pincel o combino palabras. Símbolos que crean un lenguaje propio a través de la plástica o de la escritura. Las formas y los colores vienen de lo más profundo del inconsciente, como si emergieran de un sueño o de una pesadilla. En otros días las líneas se armonizan y componen algo así como una melodía. La exaltación del color es una constante en mis pinturas. Los dibujos en lápiz traen superficies transparentes que se superponen. Por último aparecen las líneas con marcadores. No sé si pienso con ellas, en ellas o a través de ellas.Es curioso el camino de simplificación del lenguaje que hago. Me pregunto entonces por el camino que me trajo hasta aquí.
domingo, 6 de mayo de 2018
El mural de Víctor
Rutinas esenciales
Escribir unas líneas todos los días. Como un pequeño ejercicio. No creo en las rutinas, sin embargo algunas son necesarias. Escribir ayuda a pensar. A tomar distancia de unx. Todo es importante y nada es importante. Es tan lindo el amanecer como el anochecer. Tal vez no debería publicar este texto, porque no diga nada. Nada de nada. Escribir en el vacío. En la tarde-noche dice la radio, mientras termina el partido de Boca. Pero las palabras surgen, y las dejo que sigan. No sé adónde van. No sé quien las leerá, si alguien las lee. Inventar una esperanza. Dibujar un color. Recrear la alegría. La rutina organiza. Ya lo dije. Lo digo de nuevo, una vez más. En este tiempo no puedo caminar bien. Me fracturé y estoy con una bota y una muleta. Por eso no puedo salir de mi casa. Por eso, para no desesperar, repito esto, como un mantra. Y así vivo este tiempo sereno, con curiosidad. Con cierta lucidez especial y con mucha paciencia.
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