En mis dibujos y pinturas, suelen aparecer hombrecillos vagando en un espacio sin tiempo. Monjes desolados que caminan por un mundo que se derrumba y esperan en silencio el amanecer.
Una vez me dijeron que algunos indios decían que cuando uno viajaba, llegaba primero el cuerpo, pero el alma lo hacía unos días después. Y...
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