Hay día en los que alcanza con girar la cama, cambiar la mesa de lugar, abrir un espacio nuevo. Alivio temporario. Pero cuando se van acabando las posibilidades, sólo resta hacer silencio.
Año a año, cuando llega el 21 de junio y charlo con mi mamá, por teléfono en general, me dice: a partir de ahora cada día es un poquito más...
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