miércoles, 1 de julio de 2026

Ayer entró alguien a la librería de mi pareja y le dijo: "Tenés la paz del que se nota que desde hace un rato está leyendo un libro". Me pregunto entonces: ¿en qué se diferencia la paz del que está leyendo un libro de la paz del que en ese rato está mirando contenidos en el celular? En primer lugar, pensaría en que la lectura en las redes no es lineal, ya que vamos saltando de un tema a otro de temas que ni siquiera seleccionamos, porque para eso están los algoritmos que nos conocen tan bien. Por supuesto no voy a escribir sobre los distintos géneros que podemos leer, ya sea en papel o virtualmente: ensayos, ficción, poesía, entre otros, que influyen en nuestra forma de emocionarnos, entre otras cosas. Pero pienso en esa elección consciente del lector de un libro de seleccionar un contenido, para destinarle una lectura, sostenida en el tiempo, que exige concentración para ir apropiándose de ella y tal vez, en ese sentido, una posibilidad de que el tiempo transcurra más lentamente, como para darle tiempo al alma de que se detenga en un párrafo, en una idea, en una descripción, en una imagen de un poema. Y de que vuelva a releerlos incluso, como un modo de reinterpretarlos. 

No quiero caer en la remanida frase de que todo tiempo pasado fue mejor y que por lo tanto los nuevos tiempos no traen nada bueno. La llegada de la imprenta revolucionó a la humanidad y permitió una mayor difusión del conocimiento para todas las personas. Cuando realicé mi Magister en la Universidad Nacional del Sur, en el Departamento de Agronomía, visitaba frecuentemente la Hemeroteca para consultar las revistas científicas que se guardaban en enormes estantes de metal. Hoy esos artículos están fácilmente disponibles en las redes. En estos tiempos, estoy empezando a pensar en el futuro como en un tiempo que, más que exigirnos, nos pide, por nuestro propio bien, en pensar en que, a pesar de que se ve aparentemente todo muy acelerado y oscuro, tenemos posibilidades de crear lugares luminosos. ¿Cómo hacerlo? Sé que muchísimos me dirían que la respuesta está en crear comunidad, y coincido, pero la forma de hacerlo creo que es particular para cada uno/a de nosotros/as. Ya sea leyendo o escribiendo en las redes, leyendo o escribiendo libros como hicimos hasta ahora, dejar que nuestras raíces intercambien nutrientes, como lo hacen algunas plantas, para crear redes virtuales y sobre todo físicas, nutritivas y sustentables. Que compartan tanto información y/o reflexiones, como un plato de sopa, un buen guiso y sobre todo un abrazo, para quien lo necesite.

(Aclaro que este contenido ni ninguno de los que publico fue generado en ninguna de sus instancias por IA).

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