Es muy distinto lo que siento cuando salgo a la ruta desde Punta Alta o desde Buenos Aires. Cuando lo hago desde este último lugar, durante más de una hora el micro atraviesa zonas muy pobladas e iluminadas. Al hacerlo desde Punta Alta, lo hace siguiendo una larga avenida y de pronto se sumerge en la oscuridad más profunda. Cada tanto aparecen luces perdidas en la llanura. No dejo de buscarlas con ansiosa esperanza, como si fueran una señal de que todo va a estar bien.
sábado, 25 de septiembre de 2021
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