Juana es mi compañera desde hace más de diez años. Vino a casa desde un refugio y de a poquito se fue aquerenciando. Vibramos juntas.
Este es uno de sus rinconcitos favoritos, desde donde observa a las torcazas y sueña con atraparlas.
Año a año, cuando llega el 21 de junio y charlo con mi mamá, por teléfono en general, me dice: a partir de ahora cada día es un poquito más...
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