Juana es mi compañera desde hace más de diez años. Vino a casa desde un refugio y de a poquito se fue aquerenciando. Vibramos juntas.
Este es uno de sus rinconcitos favoritos, desde donde observa a las torcazas y sueña con atraparlas.
Una vez me dijeron que algunos indios decían que cuando uno viajaba, llegaba primero el cuerpo, pero el alma lo hacía unos días después. Y...
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