A veces, entre las hendiduras de la realidad, aparece un hueco por donde podemos meter la mano para tocar a la vida. No es frecuente, pero hay que estar despiertos para que cuando sucede no se nos pase de largo. Porque hay días, hay épocas que traen un perfume que uno sospecha que presagia algo, la cercanía de la vida escondida como un animal escurridizo, que quiere revelarse.
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