Escribo cartas con manos que señalan el cielo y arrullan las mañanas dormidas, los trenes nocturnos que no llegan a destino. Cargamento de almas que persiguen ilusiones que nunca llegan a alcanzar. En el silencio de una plaza lejana, de las olas del mar de las palabras, de las caracolas sonoras, del multicolor océano que solo vemos en esos días en que el sol avisa que algo importante va a suceder. Hay un perfume en el aire, un aroma imperceptible que anuncia el amanecer que nunca vemos. El sol del sol en el cielo del cielo, uno adentro de otro. Infinitas mamushkas que nos abrazan desde la música que estalla en el aire y nos acaricia sin darnos cuenta.
domingo, 28 de diciembre de 2025
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