viernes, 21 de noviembre de 2025

 

Todos los días, mi hermana Belén cruzaba el patio a media mañana, hasta lo del abuelito Germán. Con sonrisa tímida, iba a buscar el pancito que él le reservaba especialmente, mientras la recibía con alegría diciéndole: ¡Pajarita! Pequeño ritual que entre los dos crearon con la excusa de verse, gestos mínimos, puentes que conectan las almas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

 Interpretamos el mundo que ven los demás desde nuestra realidad psíquica. Pero no sabemos cuáles son las vivencias, las historias, los secr...