domingo, 17 de marzo de 2019


Desde mi primer recuerdo, estuviste. Era tu habitación celeste con banderines y conversábamos como siempre. No supiste explicarme por qué te fuiste. Tu mirada pedía perdón y me decía que siguiera. Lo último que escuché fueron excusas corrientes. Tanto era el dolor y el abismo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

 Año a año, cuando llega el 21 de junio y charlo con mi mamá, por teléfono en general, me dice: a partir de ahora cada día es un poquito más...