sábado, 20 de septiembre de 2014

1 comentario:

  1. Entreveo una mujer de rodillas, con el torso erguido, la cabeza ligeramente inclinada. Su colorido interior es tan intenso, que emerge de ella y la envuelve. Me dan ganas de cazarla, como a una mariposa, o a una estrella.

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 Una vez me dijeron que algunos indios decían que cuando uno viajaba, llegaba primero el cuerpo, pero el alma lo hacía unos días después.  Y...