Está lloviendo, pero entre las nubes recién se asomó el sol, alguien martilla cerca de mi ventana, suenan las campanas de la iglesia del barrio y un zorzal gorjea a lo lejos. Aunque no lo esté viendo, debe haber un arcoiris por ahí.
miércoles, 23 de octubre de 2024
Cuando una persona se levanta cotidianamente con un ataque de angustia y palpitaciones, puede llegar a naturalizarlo, tal vez crea que eso le pasa a todo el mundo en el momento de iniciar el día. Cuando una persona se despierta a la mañana y lo primero que piensa es cuántas horas faltan para volver a dormirse, tal vez crea que eso le pasa a todas las demás personas. Cuando ella no puede levantarse, o le cuesta salir a la calle, o interactuar con los demás, tal vez ellos le digan con todo cariño que haga un esfuerzo. Un esfuerzo. Que es lo que ella misma más quisiera hacer y no puede. Porque no tiene fuerzas. Porque tiene miedo. No hay recetas para acompañar a alguien que sufre de ansiedad o depresión, ataques de pánico, trastorno bipolar. Tal vez, entender que la voluntad abandona a veces a las personas, que se salen de cauce, ese en el que muchos parecen moverse con naturalidad o manifestando sus dolencias de otra forma. A todos nos puede pasar o podemos tener a alguien al lado con estas características, que pueden ser transitorias o no. Informarnos para saber acompañarlos es el primer paso, el otro buscar una buena ayuda profesional para el paciente y saber esperar. Y confiar.
martes, 22 de octubre de 2024
Prepararnos para salir con mamá, siempre fue un ritual. Un ir y venir entre las habitaciones y cada tanto al baño, para elegir una blusa, una pollera, colocar un dije en el cuello de la otra, subir un cierre, arreglarnos el pelo, ponernos un poco de rouge en los labios, un toque de perfume. Misteriosamente, nunca nos chocábamos. El espejo esperaba paciente el rostro de cada una de nosotras, que íbamos y veníamos silenciosas, en una suerte de danza que pacificaba el alma y nos preparaba para salir al mundo.
sábado, 24 de agosto de 2024
Como el colectivo se detuvo, pude ver con detalle la escena. Un hombre caminaba lentamente de la mano de una niña, de unos cuatro años, que apuraba el paso para estar a su altura. Él llevaba una bolsa con pan y otra de verdura en la mano, que se balanceaban con su paso. Ella tenía una pequeña mochila y conversaba con mucho interés, mientras él la escuchaba con atención. Yo miraba el cuadro desde la ventanilla, conmovida por el amor simple y profundo que compartían los que probablemente fueran padre e hija, que yo imaginaba de regreso a su casa. Adaptaban su marcha instintivamente para acompañarse, como debían hacerlo tantas veces, en complicidad silenciosa.
viernes, 23 de agosto de 2024
Al nacer, adquirimos progresivamente los códigos de la comunidad que nos recibe. Todo lo que la ciencia dictaminó hasta ese momento como verdadero, lo será para nosotros. Las explicaciones de la biología, la física, la matemática, modelarán nuestro pensamiento y algún marco religioso o filosófico nos tranquilizará. Observaremos la realidad, esa gran desconocida, desde determinada perspectiva histórica, ideológica. Siempre la literatura y el arte ampliarán nuestros grados de libertad.
Si somos lo suficientemente sabios, aprenderemos a vivir aceptando nuestras contradicciones y haciendo a un lado la racionalidad le daremos lugar a la magia y a la poesía. Entonces, volveremos a darnos a luz a nosotros mismos, una feliz mañana.
Comentario de Rafael-
No obstante, implicaría una LARGUÍSIMA charla de historia.
El Racionalismo, mas allá de sus propias limitaciones, contradicciones y reduccionismos, sacó a la humanidad de la ignorancia y el oscurantismo que aprovechaba la nobleza y el clero para oprimir a la humanidad.
La cuestión, es que luego se lo apropió la burguesía, como suyo, le impuso la lógica de la mercancía, le anuló la poesía, para someter a esos mismos explotados . Pero, fue un avancé importantísimo a todo nivel humano.
sábado, 6 de julio de 2024
Además de capricorniana, según las astrólogas, tengo reminiscencias neptunianas, que me hacen ser bastante despistada, y esta característica también se manifestó desde chica. Cuenta la historia que tenía un lindo ponchito anaranjado con flecos azules, al que amaba con devoción y hete aquí que el mismo se extravió en el ida y vuelta del jardín de infantes. Pasaron los días y no se supo más de él. Pero, también cuenta mi mamá que, una tarde le comento al pasar: ¿sabés que en el perchero del jardín, hay colgado un ponchito igual al mío?, bueno, no hay que decir nada más, como diría también mi progenitora en una de sus metáforas habituales: "si es una víbora te pica".
Debo reconocer que mis características capricornianas se manifestaron desde que era muy chica. Quise ir a primer grado anticipadamente, porque en el jardín de infantes me aburría; entonces con cinco añitos recién cumplidos y escasa estatura, desembarqué en la escuela primaria. Cuenta mi mamá que volví del primer día de clase muy satisfecha y de inmediato le informé a mi hermano que, a partir de ese día, no iba a poder jugar más a la tarde, porque me dedicaría a hacer los deberes. ¡Qué destino!
Yo estuve tras el espejo muchas veces y no es que vi todo, pero vi mucho de lo que hay del otro lado, la miseria y la gloria, el desamor.
Yo estuve tras el espejo, desnuda bajo una lluvia helada y sin que nadie me diera respuestas, ni qué, ni por qué, ni cómo.
De vuelta traje en un bolsillo el nombre de mi abuela y empecé a cavar para hacer cimientos de chozas de juncos, que siempre se volaron.
Yo estuve tras el espejo, la miseria y la gloria, el brillo eterno del instante, el vidrio roto, la imagen quebrada, pulverizada. Por eso, con un pincel intento evocarla para llevarla como amuleto, mandala a descifrar, una y otra vez.
Yo estuve tras el espejo.
Las que luchamos en guerras y traemos muchas cicatrices, literalmente, tenemos la piel marcada por el dolor, la locura y la muerte, las que muchas veces intentamos dar todo y no lo conseguimos, las que estamos sentadas al borde del mundo, mirando desde lejos el combate y, de a ratos, llorando a solas, siempre mantenemos, o tratamos de hacerlo, de conservar aunque sea un pequeño fuego que de abrigo, esperanza, en lo que parece ser oscuridad.
viernes, 5 de julio de 2024
Hace un tiempo trasplanté mis potus. Y allí están, intentando adaptarse a nuevos territorios. Lo notable es que uno de ellos viene más adelantado, consiguió enraizar con más firmeza y el otro lo sigue, más lentamente, pero con entusiasmo. Tanto es así, que en vez de orientarse hacia el sol que viene de la ventana, se orienta hacia su vecino y amigo. Quién sabe qué esencias de vida capta de él, que lo animan a preferirlo a la luz del sol, para tomar fuerzas para vivir. Si me preguntan, diría que hasta las plantas saben lo que es el amor.
Yo estuve tras el espejo, será por eso que no me deslumbran los oropeles,
que escribo poemas en barquitos que libero en el arroyo, sin saber adónde van.
Nada del mundo es real, la materia está casi totalmente vacía,
la mantenemos viva con nuestra conciencia.
Creamos nuestros mundos como podemos, con más o menos suerte,
queremos ser, pese a todo.
miércoles, 3 de julio de 2024
Todo apunta hoy en día a colonizar nuestra propia subjetividad y ese es uno de los peligros más terribles a los que estamos expuestos todo el tiempo, sin darnos cuenta. A través de la circulación de la información en las redes, y también en los medios de comunicación, entre otras cosas, terminamos sin saber quién nos piensa, de quién son los deseos que creemos tener, y que solo sirven para reproducir un sistema que nos enajena, que nos aleja de nuestra esencia de humanos/as, que pudimos sobrevivir en comunidad durante milenios sosteniéndonos unos a otros. En una comunidad organizada, de la que nos sentíamos parte. Nadie se realiza en una comunidad que no se realiza. El dolor ante el sufrimiento del otro/a es permanente, aunque nos hagamos los distraídos/as y finjamos demencia. Cada cual sabrá cómo aliviarlo, inventando sus propios antídotos. Desde las calles, los lugares de trabajo, las aulas, seguimos cultivando nuestros pequeños espacios de resistencia, de creación, en el mejor de los casos compartida, seguimos sembrando pequeños intentos de abrir nuevos espacios, de comunión, desde nuestros micro-lugares. Tal vez así, desde estos pequeños lugares, podamos sostenernos de nuevo unos a otros, para reavivar la esperanza y volver a creer en que un mundo más humano y por lo tanto, solidario, es posible.
A veces vivimos en un estado de confusión constante, sin brújula, lejos de nuestro centro, de nuestro eje, de todo lo que podríamos ser, si nos diéramos la posibilidad.
Creo que una buena manera de empezar es tratar de hacer vacío, despojarnos, descubrir qué tenemos para hacer, para decir, que sea verdaderamente nuestro, despegándonos de otras voces, otros mandatos, más o menos sutiles o más o menos encubiertos.
No hablo de hacer grandes cosas. Ser lo que podemos ser, descubrirlo cada día.
Dejarnos ser, libres.
viernes, 28 de junio de 2024
jueves, 27 de junio de 2024
Ahora hay que hacer esto y esto y esto. Siempre hay algo que hacer. Aprovechar el tiempo. Ser útil y productivo/a. Y si tenemos una sensación de vacío, ante la duda, distraernos o consumir. Tapar el vacío, ese lugar adentro nuestro en donde tal vez, podríamos hacer alguna pregunta complicada, que nos pusiera incómodos: ¿por qué hacemos lo que hacemos?, ¿para qué estamos?
La angustia puede acecharnos entonces; tal vez, intentar mirarla de frente podría ser una alternativa, no para lograr darle una respuesta desde nuestra racionalidad cotidiana. Tal vez, podríamos abrazar el misterio de nuestra propia existencia, ese espacio sin tiempo al que pertenecemos cuando nos dejamos ser, cuando se callan las voces que nos dan órdenes, incluso la nuestra y somos algo muy chiquito, pero parecido a un dios.
miércoles, 26 de junio de 2024
A veces Castalia percibe peleas lejanas, que la entristecen. Piensa entonces que debería hacer algo para ayudar a solucionarlas. Va caminando hasta la cima de la única colina de mundo castalio, y apoyando sus manos sobre la tierra, le pide al cielo que haga llover sobre los seres que están enojados. Una vez que están bien empapados, solo resta decirle a las nubes que se vayan muy lejos, para que salga de a poco el sol y se vayan secando, ya totalmente reconciliados. Castalia suspira entonces aliviada, y bajando la colina, va volviendo a su casa, en donde Miau la espera para conversar un rato.
Castalia conoce un hueco secreto, por donde se desliza hasta el centro del mundo. Allí hay una hoguera que está siempre encendida, y ella se encarga de reavivarla todas las noches, para que el planeta irradie amor y vida para todos sus habitantes.
Es lindo sentarse al lado del fuego. Castalia agrega algunas ramitas que lleva consigo y aprovecha el tiempo para peinarse despacito, mientras sueña con un mundo de colores brillantes y seres bondadosos, con quienes jugar.
La gente dice que no se puede llegar hasta el lugar en donde nace el arco iris, pero Miau, el inquieto gato amarillo de Castalia, sabe perfectamente que no es cierto, porque ha ido muchas veces. Así fue como le prometió a Castalia que la iba a llevar hasta allí, en su próximo viaje. Ella espera ese día muy ilusionada, porque siempre quiso ver de cerca el arco iris, para poder tocarlo y comprobar por sí misma que está hecho de pequeñas plumas multicolores, como lo ve en sus sueños.
Una vez, su amigo Miau viajó muy lejos y cuando volvió, le contó a Castalia que había conocido un planeta en donde vivían seres bondadosos. Eran de color blanco y tenían mil dedos, muy largos y flacos, con caramelos de coco como anillos. Cuando algún visitante llegaba, le ofrecían uno de esos dulces como recibimiento y el que los comía, en un abrir y cerrar de ojos se volvía sabio y bondadoso, como ellos, entonces podía recorrer el planeta sin problemas. Castalia se mostró muy interesada y le pidió por favor a Miau que la llevara, en su próximo viaje intergaláctico. Miau accedió muy contento, y después se fue a dormir al lado de la chimenea.
Después de almorzar, Castalia suele dar un paseo por la orilla del río. En el mundo castalio, el único río que existe es de color tornasol y tiene una temperatura muy agradable. En él viven peces muy sabios, a los que Castalia siempre consulta cuando tiene que tomar decisiones importantes. Se sienta sobre una piedra al lado del agua a esperarlos pacientemente, mientras disfruta del paisaje.
Castalia tiene como amigo a un gato de pelo largo y sedoso, color amarillo, que se llama Miau. Es un inquieto compañero que conoce a muchos seres, que Castalia no puede ver. A veces se vuelve tan chiquito que puede meterse por el cáliz de una flor y viajar a otros universos. Cuando vuelve, con la nariz llena de polen, se sienta al lado de Castalia y le cuenta todas sus aventuras, mientras toman chocolate caliente.
Castalia nació una noche de verano, un rato antes de que saliera el sol. No sabía muy bien de dónde venía, creo que en el momento de llegar al mundo, se olvidó totalmente de su existencia anterior. Cuando abrió los ojos, se puso muy contenta, porque fue viendo colores suaves y miradas amigas, todo era muy cálido, como si lo bañara una luz dorada. También sintió un dulce perfume a rosas. Castalia intentó pararse con cuidado sobre el pasto en donde estaba sentada. Estiró los brazos hacia el cielo, como si la sostuvieran unas manos invisibles y así lo logró. Estaba de pie por primera vez en el mundo. Siempre recuerda a ese día como a uno de los más felices de su vida.
domingo, 23 de junio de 2024
Nadie lo diría, pero, prestando un poco de atención y sobre todo haciendo silencio, en nuestro pulmón de manzana del piso once, podemos ver y oír a un montón de pájaros. Despiden cada tarde el atardecer, vuelan a lo lejos en círculo, se posan, solos o en parejas, en una antena de televisión vieja, cercana, parejas de benteveos, de palomas, incluso como hoy, de unas amenazantes aves de rapiña. Hace un tiempo veía a una de ellas en ese lugar, soportando estoicamente la lluvia, quién sabe qué esperaría. Lo cierto es que sabemos cuando las tormentas van escampando por cómo de a poco van volviendo a cantar, a veces dialogan dos especies distintas, tomándose su tiempo para esperar la respuesta. Ahora mismo, un chirrido persistente lo hace, en el mediodía soleado. Lo que nos pone más felices es, cuando sorpresivamente y más a lo lejos, empezamos a escuchar a algún zorzal tempranero, que nos va avisando la llegada de la primavera. Nadie lo diría, pero entre el rumor de automóviles, el tren que persiste a lo lejos con su traqueteo, y cada tanto, el botellero de siempre, los pájaros habitan también este espacio y nos avisan siempre de su presencia.
sábado, 22 de junio de 2024
Papá tiene en algunas fotos una mirada que me cuesta definir, es como si la fuera descubriendo con los años. No sé si será porque no tiene lentes, y ellos eran una especie de armadura con la que se protegía. Se lo ve sin máscaras, desnudo, tal vez reflejando esa actitud que tenía ante la vida, sin impostaciones, tal cual era, para bien o para mal. Como si fuera uno de esos seres que, de tan frágiles, se ven desprotegidos frente a la cámara, que les roba un pedacito de alma, que les pide algo que ellos no tienen para dar, una sonrisa acorde a las circunstancias, que ellos no saben fingir. Solo se dejan ver, sin filtros, y tal vez a pesar suyo, mostrando lo que son.
viernes, 21 de junio de 2024
domingo, 16 de junio de 2024
Llegamos al mundo desde un lejano amanecer. La vida nos trae tomados de nuestra mano izquierda y nos va introduciendo en este plano. Pero en ese momento, apenas llegados, quien nos toma de la mano derecha es la muerte y comienza a llevarnos lenta, pero inexorablemente, hacia la puesta del sol. Nos va hablando al oído, para recordarnos su presencia. En ese espacio habitamos. Nos sentamos cada tarde a ver atardecer, para recordarlo.
miércoles, 12 de junio de 2024
El arte tiene un lenguaje propio, que para los /as que lo desconocemos, nos es inaccesible, si no fuimos educados en él. Sin embargo, nos conmovemos intuitivamente ante ciertas imágenes, más o menos realistas, más o menos elaboradas, seguramente mucho más valiosas desde el punto de vista de la creación artística, unas que otras.
Se nos dijo, y se trató a veces, de que respondiéramos ante determinadas exigencias, para dibujar o pintar. Se nos dijo que no estaba bien usar tantos colores juntos, que a los colores había que crearlos y no usarlos directamente del pomo, que siempre pusiéramos intención, elección. Se nos dijo que los locos no pintaban...
Pero también se nos dijo que no pensáramos, que dejáramos ser a la pintura. Que si aparecía una imagen, no la tocáramos. Que la pintura nos iba a ir diciendo cuándo teníamos que irnos.
A esos los amamos. Nos rescataron y nos liberaron. Nos dejaron ser y brillar sin condicionamientos. Tener voz. Gritar o llorar con los pinceles. Y amar, sobre todo. El color, nuestra propia, oculta y necesaria belleza, necesaria para sobrevivir en un mundo inhóspito.
Nunca supimos dibujar, ni pintar, ni hacer logradas composiciones. Sólo hicimos lo que hicimos, porque teníamos algo para decir.
Y por eso lo seguimos haciendo.
sábado, 8 de junio de 2024
Y así fue, como un día, después de mucho caminar, Castalia se encontró con unos ojos del color de una plácida laguna, en un día soleado. Se sabía que estaba alimentada por ríos que habían recorrido llanuras y montañas, estepas y praderas, y que de cada uno de esos lugares, traían historias. Castalia se sentó en la orilla y miró con cautela su reflejo en el agua, que le devolvió una dulce y risueña sonrisa. Se quedó allí mucho tiempo, tanto que olvidó su supuesto destino. Finalmente se fue quedando dormida, bajo la luz de la luna, mientras los gatos del lugar la custodiaban. Al amanecer, despacito se sacó la ropa y se zambulló en esos ojos de color celeste-azulado. Entonces, decidió que ese era un buen lugar para quedarse.
viernes, 7 de junio de 2024
En su cabeza, Castalia tiene una especie de iglú transparente, en el que cultiva plantas exóticas. Tiene que tener mucho cuidado porque algunas radiaciones pueden traspasarlo y eso perturba a las delicadas flores. Ella trata de protegerlo por todos los medios, pero a veces se olvida y empiezan a crecer especies asfixiantes, que consumen todo el oxígeno. En esos casos, solo tiene que hacer silencio para que se extingan y vuelva la paz.
Cuando hay buen pronóstico meteorológico, Castalia decide salir de su Mundo. Una vez que se puso los zapatos, ya está lista. Pero resulta, que, casi todas las personas con las que se cruza en la calle, llevan espejos en el pecho, de distinta forma y tamaño. Ella, mal que le pese, no puede evitar verse reflejada, pero con una particularidad. Hay espejos en los que de tan brillante que se ve, casi ni puede mirarse; en otros aparece brumosa y oscura. En algunos, su imagen es la de una nena con las medias caídas y toda despeinada, hay espejos en los que lleva guardapolvo blanco y lentes (se ve muy seria), en otros está casi desnuda. Los hay también en los que es casi una anciana, de mirada triste. Castalia se desorienta mucho y se cansa extremadamente de no saber quién es, entre tantos espejos que la marean. Así que se apura a volver a su casa y entonces se sienta en silencio, junto a su gata, respira hondo, cerrando los ojos, y ahí, despacito, empieza a acordarse su nombre secreto, la clave que solo ella conoce para conectarse. Entonces, se sienta y comienza a escribir.
No hace falta decir que soy de aquélla generación de nenas que amábamos a la Mujer Maravilla. Soñaba con ser Linda Carter girando y girando en medio de un estallido de luz, para emerger convertida en super-chica. Obviamente, intenté emularla y me hice con papel metalizado, una vincha y un par de brazaletes dorados, que no eran muy exitosos, porque siempre se me caían. Eso no impedía, sin embargo, que los usara una vez tras otra para ir corriendo hasta la esquina de mi casa, cada mediodía, a comprar el pan, braceando a más no poder, persiguiendo a quién sabe qué malhechores.
miércoles, 29 de mayo de 2024
Los psicoanalistas discuten con los neurocientistas, mientras tanto, la inteligencia, el reverso de la sensibilidad, y el amor se expresan barriendo fronteras, las palabras se convierten en impulsos nerviosos que controlan moléculas y viceversa, la Mente del Principiante se conecta con la Mente del Todo y espera una respuesta que la pretenciosa Ciencia aún no develó, que se le escapa, escurridiza.
Debe haber un lugar, un punto en el cual, cuando el Universo se reabsorba en la Nada, de esa misma Nada pueda encontrar otro punto, otro sitio en el espacio minúsculamente infinito, desde el cual pueda expandirse de nuevo, quiero creer que el Universo puede nacer de nuevo con otras coordenadas, en donde estalle sin contradicciones y en donde otra vez la Vida encuentre senderos que recorrer, en donde solo nos aburramos de tantos días soleados, y que cada tanto la lluvia nos lave los restos de culpa que una vez tuvimos.
Un espacio sin palabras en donde permanecer, una cualidad del silencio desconocida, un punto que se hace infinito en donde sumergirse para fundirse en el Todo, para darnos cuenta que somos ese punto en donde el Todo existe y nos contiene, partículas de palabras que se disuelven y desorganizan para formar una sola, que con solo decirla, el Mundo renazca y el Caos se transforme en Cosmos.
Palabras en silencio frente al Amor que no logran explicar, un baldío sin palabras que nos anuda la garganta frente a la impotencia y el abandono, cataratas de palabras de enojo que se estrellan en la piedra y se transforman en cauce, en un río de palabras mansas que intentan abrazarte y solo lo logran cuando desaparecen, cuando por fin se funden en el Mar.
Palabras con las que deshabitamos espacios que nos resultan ajenos y van quedando atrás, palabras que curan, como las del mago, abrazan, hay un almacén de palabras desconocidas esperando que las hagamos propias, para que nuevas estructuras de palabras se transformen en carne, en piel y hueso, en donde lo posible se realice.
Esa ciudad que habitamos, construída con palabras, las calles pobladas de historias sobre lo que hicimos y quiénes somos, la basura que guardamos porque no nos animamos a tirar, y el rincón de los recuerdos, al lado del de los sueños sin cumplir, que nunca abandonamos y al que solemos volver de madrugada. las palabras que elegimos y nos eligen para tender puentes, palabras con poder para construir o deshacer mundos, palabras que se disuelven en el silencio nocturno, donde nos reinventamos. Silencios que nos ponen frente al espejo para preguntarnos de quién son, de dónde vienen las palabras con las que hablamos, con las que intentamos decir algo que perdure, un eco en el viento que desde lejos alcance a alguien, un viajero desprevenido en la montaña, un animal salvaje que descifre el mensaje.
Hay que inventar un nuevo lenguaje, remendar los desgarros de la trama, inventar otra historia en donde lo humano, eso que nos permitió avanzar como especie, se haga presente.
Hay que inventar un nuevo lenguaje que vuelva a cablear nuestro cerebro, hacer nuevas conexiones, llegar a los archivos secretos de la memoria, en donde guardamos la mezcla de intentos y sueños frustrados, para darles vida, encender una vela en la cueva oscura y hablar con los dioses de nuestro Parnaso.
Abrazar a los sobrevivientes del naufragio, para darles un nuevo hogar en tierra firme.
martes, 28 de mayo de 2024
Es tiempo de tender redes, puentes, de crear estructuras, aunque sean mínimas. Como esos castillitos de naipes que hacíamos solo con dos cartas que se sostenían una a la otra, y así seguíamos construyendo torres y ciudades. Cada cual sabrá en qué lugar puede hacerlo, con quién o con quiénes. Poder creer en aquello que nos hace humanos/as, que sigue existiendo, que nos da sentido, tener un sueño, un deseo que sea posible, que no nos lo puedan arrebatar así de fácil. La mano amiga, aunque sea una, o dos, que acompañe.
Mis diez líneas de hoy
Extraño esas épocas en que de la nada venían visitas, así, sin avisar, tocaban timbre y aparecían sonrientes detrás de la puerta, preparábamos mate y charlábamos un buen rato, de todo un poco.
Que no escriba sobre política no significa que esté al margen de lo que pasa. Todo es demasiado doloroso. La escritura es un refugio amable en estos tiempos.
Pero a veces hay pocas palabras, hay que inventarlas entonces. Habrá que inventar un nuevo lenguaje que nos represente, una forma de abrazarnos más allá de las grietas.
lunes, 27 de mayo de 2024
domingo, 26 de mayo de 2024
Mi potus se estaba ahogando. Vivimos juntos desde hace casi veinte años. Cuando llegué a la casa en donde él ya estaba, vivía en el agua. Esa casa se fue haciendo mía y lo planté en la tierra, en su maceta blanca. Custodiaba mi cama, trepando por la pared sobre mi cabecera. Regaló gajos y tuvo hijos. Cuando me mudé, quedó como guardián y recibió a los visitantes. Hace unos años, volvió a vivir conmigo. En la nueva casa le tocó un lugar un poco más oscuro, lejos de la ventana. Por él la abrí cada mañana, para que siguiera absorbiendo los rayos de luz. Mi potus acompañó siempre mis sentimientos, él sintió siempre conmigo, y cuando estuve triste, siempre alguna que otra hoja amarilla apareció. Este último tiempo fue difícil. Y también para él. Día a día veía cómo aparecían hojas amarillas, que yo iba desprendiendo, preocupada. El peso que siempre supo sostener con gracia, lo sobrepasaba. Hace una semanas lo podé un poco, pero no hubo caso. Hoy a la mañana no aguanté más, bajé la maceta y la di vuelta, sosteniéndolo entre mis manos, para darme cuenta que se estaba ahogando. Esos días tan húmedos habían hecho estragos, y en mi desatenta oscuridad lo seguí regando, pero él no pudo más. Con decisión entonces, empuñé las tijeras y corté las raíces. Es tal su nobleza que prometió volver. Resistió el trasplante, el cambio de tierra. Un poco despelechado luce en su maceta de siempre, con escasas hojas, él, que era la envidia de las otras plantas. Suspira aliviado, libre de ese peso, respira de nuevo esperando al sol. Sus hijos tendrán un destino de suelo, junto al edificio, en donde harán amistades con pájaros y mariposas. La vida perdura, murmura bajito, lo susurra al paso, en cada ocasión.
A mi bisabuela Anita
Una siesta de verano, en ese lapso de semi-lucidez que tenemos cuando no estamos ni dormidos ni despiertos, vi claramente en el entrecejo, el rostro lleno de surcos de una mujer anciana. De piel oscura, con rostro de pájaro y mirada de profunda tristeza en los ojos negrísimos. Un pañuelo de viuda atado en la nuca y un reproche mudo por haber olvidado su nombre y la huella de su sangre en la mía. No conozco casi nada de ella, solo tengo algunas fotos en donde ríe, junto a su esposo y su hija, mi abuela Esperanza. Tal vez, haya elegido ese nombre para convocarnos a no olvidarla, a conservar la memoria que, aunque se haya silenciado, perdura en esos lugares íntimos a donde vamos en sueños y nos es revelada nuestra identidad. Su reflejo nos espera en penumbras y se esfuma cuando nos acercamos demasiado, pero en el olor a leña de los eucaliptos, aparece de tanto en tanto y sin saber por qué, nos hace conmover.
Mis diez líneas de hoy:
Dicen que me parezco a mi abuela Clorinda, cuando ella murió, tenía menos edad de la que tengo yo ahora. La veo en las fotos, con sus batones y su pelo castaño arreglado en la peluquería. Pero juego a imaginar que lo lleva suelto y largo, o atado con una colita, con jeans, una camisola hindú y zapatillas, como uso yo. Escuchando James Taylor, en lugar de Libertad Lamarque, y cantando a dúo conmigo, como dicen que tanto le gustaba. Si las líneas del tiempo pueden cruzarse, en algún lugar del espacio, en una calle arbolada, camino del brazo con mi abuela, charlando de nuestras cosas.
jueves, 23 de mayo de 2024
-la foto es del porch de la casa de mi infancia, en donde siguen creciendo una y otra vez, las enredaderas que plantó mi abuelo.
martes, 21 de mayo de 2024
Hacía días que no salía a la calle y hoy cuando lo hice, sentí como si estuviera frente a una persona que hacía tiempo no veía y había envejecido. Los árboles se veían casi ancianos, con colgajos de hojas, alfombras ocres pisoteadas al descuido, una atmósfera grisácea, el aire espeso como si una lluvia de lágrimas no se animara a caer. El invierno estaba llegando y yo no me había dado cuenta.
lunes, 20 de mayo de 2024
Como los sueños siguen siendo insólitos, los sigo registrando. Anoche soñaba que estaba en una clase de trabajo corporal con Susana Kesselman y el ejercicio que ella proponía era colocarse en cuadrupedia, elevar una pierna flexionada y con el pie sostener un pan de manteca. Yo miraba con frustración como todas las mujeres lo hacían, mientras yo intentaba contorsiones sin lograrlo.
sábado, 18 de mayo de 2024
Este pequeño texto, es en homenaje a Luis Gruss, mi maestro de escritura, quien siempre nos decía que teníamos que escribir al menos diez líneas cada día. Y es el relato de mi sueño de anoche.
Vera Spinetta, la hija menor del Flaco, era mi compañera del secundario. Ella iba al Colegio rodeada de una caja de cartón, alrededor del torso, desde donde sacaba sus brazos. La caja era bastante amplia, y del lado de adentro, Vera había pegado recortes de diarios con fotos, dibujos, letras de canciones, poemas, todo en una especie de collage de cuarto de adolescente portátil. Pensándolo bien, era como si ella estuviera allí protegida, en su pequeño mundo que había inventado y en donde era feliz. Claro, me decía yo para mí misma, Vera puede hacer eso porque es la hija de Spinetta, si lo hiciera yo todo el mundo diría que estoy loca. Me daba un poco de penita y envidia, y la miraba brillar muy alegre y suelta en su sencilla caja.
Hace dos noches, a eso de las 00:00- 00:30, me asomé a la ventana y vi una luminosidad rara en el cielo, era de color anaranjado claro, me llamó la atención, tal es así que le dije a Rafael: "alguien va a tener que explicarme qué es esa luz anaranjada en el cielo". Ahora me entero del fenómeno de auroras boreales, que incluso se vieron en Chascomús, habrán llegado a Almagro?
viernes, 10 de mayo de 2024
No es gratuita toda la violencia que el sistema ejerce sobre nosotros/as. Pareciera que la sociedad va implosionando en una lucha de todos/as contra todos/as, y de pobres contra pobres, lamentablemente, sin darse cuenta de donde viene la verdadera explotación. Sistema perverso que hace olvidar que el hombre pudo evolucionar gracias al desarrollo comunitario y a la creación de redes, redes que se destruyen cuando se destruye el tejido social del que todos/as somos parte, mientras nos quieren convencer de que no triunfa el que no quiere, y no se esfuerza los suficiente, mientras día a día pisotean nuestras cabezas. Pobres contra pobres, enfrentados por los mendrugos que les dejan. Ojalá queden personas que nos recuerden qué significa ser humanos/as, gente en quien creer, al lado nuestro.
lunes, 25 de marzo de 2024
Hace más de diez años que estoy en pareja con un coleccionista, y tengo que reconocer que me llevó mucho tiempo comprender la esencia de esta actividad, por llamarla de algún modo. Me gusta pensarla como actividad, porque el coleccionista no descansa, siempre está en la búsqueda de algo perdido. Rafael colecciona figuritas, desde la década del 20, hasta la del 80, principalmente de fútbol. Así fue como me fui acostumbrando a estar en la expectativa constante de que en alguna plaza, en alguna feria, en alguna casa que se está desocupando, o incluso en la basura, puede aparecer algún tesoro. Por eso, fui descubriendo que esa persona a la que aparentemente solo le interesa completar el famoso álbum, en realidad, está haciendo una pesquisa constante, y con él, aprendí a coleccionar momentos. Dispersándonos en las ferias de manteros con el ojo al acecho, recorriendo sigilosos los mercados de pulgas, hurgando en casas de antigüedades y protestando cuando se detiene en los contenedores de basura, por si alguien descartó sin saberlo, esas preciadas piezas. Los domingos a la mañana en Parque Rivadavia, llenos de sonrisas cuando apareció algo y los viajes en tren al conurbano, para hacer algún canje. Me cuenta una y otra vez la felicidad que tuvo y tiene cuando recupera, a través de una figurita, un pedacito de historia. Y es increíble ver como hay personas que salen de una depresión, o, sin ir tan lejos, encuentran refugios de alegría contactándose con los niños que eran, cuando juntaban figuritas. El que piense que solo se trata de encontrar la difícil y completar el álbum se equivoca. Cada figurita guarda escondidos los recuerdos de la infancia y los de los momentos actuales que llevaron hasta encontrarla. Y ambos son igualmente valiosos. Coleccionando figuritas coleccionamos recuerdos, álbumes con nuestra historia a los que podemos volver una y otra vez, en los momentos tristes. Una película en cromos que nos sigue manteniendo vivos.
viernes, 22 de marzo de 2024
Una tarde calurosa de fines de enero, estábamos en el patio con mi mamá, tomando unos mates, mientras yo regaba las plantas. Se me ocurrió en un momento preguntarle si quería escuchar alguna canción especial en el celular, entonces se le iluminó la cara, y me pidió "Fiesta", de Serrat. Hagamos un juego, le dije, andá eligiendo canciones de a una por vez. Le tocó entonces el turno a "Dieguitos y Mafaldas", de Sabina. Disfrutando ya de la propuesta, me pidió "A mi manera", interpretado por María Marta Serra Lima, y mientras sonaba, lo iba cantando bajito, con los ojos entrecerrados. Yo seguía regando y cuando le consulté por la siguiente canción me pidió "Adiós Nonino". La tarde se iba poniendo melancólica al ritmo de Piazzolla, una más, mami, una más, le pedí, entonces. Creo que como homenaje a mi adolescencia y para dedicarme una en forma indirecta, eligió Menta y Limón (de Roque Narvaja). Bueno mami, le dije, ahora sí, la última, pero una bien alegre: entonces se puso de pie y caminó con la ayuda de sus bastones de madera hasta el centro del patio, ya casi en penumbras y me dijo : "La Marcha de la Bronca"! Largué la carcajada entonces y mientras nos íbamos despidiendo de la tarde de verano, cantamos juntas con mucha fuerza, la icónica canción de protesta, mientras ella golpeaba con los bastones el cemento.
Esa es mi vieja. Hoy cumple 84 años. Extraña el celular, porque la vista no la acompaña. Pero alguien, o tal vez yo, va a leerle este mensaje para decirle que la quiero mucho y abrazarla fuerte.
domingo, 17 de marzo de 2024
miércoles, 6 de marzo de 2024
Hace mucho que no escribo, a veces una/o...prefiere tomar distancia, para ir viendo la evolución de los sucesos socio-políticos. Una/o pasa del desconcierto, al enojo, a la desazón, a la incredulidad, sucesivamente, y a la tristeza, profunda tristeza, al dolor.
Cuesta creer que el actual gobierno de Javier Milei sea capaz de realizar tal saqueo económico, y que sea capaz de tanta insensibilidad con sectores absolutamente desprotegidos, para qué detallar si ya a esta altura todo nos fue quedando claro, la transferencia de fondos hacia los poderosos desde los bolsillos de la clase media para abajo, si hasta el FMI le advirtió que tuviera cuidado con el costo social de las medidas que está tomando. Los planteamientos económicos son los que más golpean, porque a muchas personas las dejan sin comida, sin medicamentos, sin atención médica, sin vivienda, y así. Desfinanciamiento de sectores de ciencia y áreas de cultura, amenazas de cerrar al CONICET, cierre de la Agencia Télam, despidos, despidos y despidos, hasta el cierre del cine Gaumont, emblema del cine argentino en CABA, una minucia, pero que son sin duda actos de pura maldad, no me sale concebirlo de otro modo. La crueldad está de moda, dice Martín Kohan, en una entrevista de hace unos días. La crueldad por la crueldad en sí, la maldad por la maldad en sí misma, en los posteos cotidianos, para qué hacer recuento... ¿Cómo resistir? ¿Cómo mantener la cordura en un mundo que gira hacia estos discursos exterminadores de los valores más humanos que podemos tener? No lo sé.
jueves, 1 de febrero de 2024
Sin ser experta en el tema de termorregulación en el cuerpo humano, recuerdo cómo el calor acelera las reacciones químicas, activando el movimiento de las moléculas, pienso entonces en el enorme trabajo que tiene que hacer nuestro organismo, para tolerar temperaturas ambientales que superan con creces su temperatura normal, de entre 35,5 y 36,5 grados, aproximadamente. Con térmicas superiores a los 37, 38 grados, los sistemas termorreguladores deben activarse para impedir que el equilibrio colapse.
Pienso entonces en que en estos días, de tanto calor, hay mucha energía en el ambiente, lo saludable sería guardarnos y protegernos de este exceso del elemento fuego.
El fuego descontrolado destruye. El exceso de actividad de nuestro organismo psico-físico debe ser evitado seriamente en estos días. Reducir de ser posible las ocupaciones innecesarias, principalmente en exteriores, alimentarnos frugalmente, beber suficiente líquido, en mi caso me ayuda de a ratos aplicarme compresas frías en frente, nuca o sienes (hielo o refrigerante envuelto en un paño).
Serenarnos. No hay prisa, no hay adonde llegar. Hoy es mejor.
sábado, 6 de enero de 2024
A la oscuridad de estos tiempos la combatiremos en las calles, pero también la combatiremos en las cocinas, la resistencia puede forjarse amasando el pan y aliviando el dolor de los/as compañeros/as del modo que tengamos a mano: todo vale, aunque solo sea una palabra, un mensaje. Nos quieren engañados/as y vencidos/as. Una vez pasada la desazón inicial, las palabras van construyendo redes por donde circulan ideas, la imaginación como muralla de los golpes, el surf a través de la omnipotencia del mercado que nos quiere atrapados/as, la solidaridad como bastión, aunque sea en lo mínimo si no tenemos fuerzas para más, el amor, lejos de toda cursilería, como bandera, perenne.
Hay una sombra colectiva en la sociedad, amenazante. Es esa sombra, fruto del odio y la desesperación de la gente que siente que no importa...
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Cada tarde, abríamos las ventanas para darle paso al tiempo. La casa tenía el rumor de los grillos perdidos. A veces, el color era el mismo...
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La luz envejece en la habitación. Y yo, pidiendo una frase, una sola frase que me sirva de escudo entre tanta fiebre. Eso necesito para no ...
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Hasta dónde se expande una sonrisa? Si se pudieran fotografiar las milésimas de segundo durante las que unos labios, unos ojos, los músculos...