domingo, 10 de junio de 2018
Buenos Aires nutricia
Buenos Aires es, también, una ciudad muy nutricia. Y en este caso, estoy hablando específicamente de la vía pública. Allí podemos degustar comidas de todo tipo, sabor y color. Desde los clásicos panchos con papas fritas, pasando por las garrapiñadas y pochoclos, hasta los locales de empanadas o pizzerías al paso, en donde se puede comer "de dorapa", una porción de muzza con fainá, acompañada por un vaso de moscato. En las zonas más populares se venden las tortillas norteñas y los vendedores de café recorren las calles, encargándose de que comerciantes y diarieros que están a la intemperie, puedan tomar algo caliente. Los taxistas prefieren indudablemente las parrillas y también están los jóvenes que venden pan relleno y porciones de torta o alfajores en plazas y parques. No faltan los provenientes del resto de latinoamérica, con sabores más particulares, como los chipás paraguayos, las arepas colombianas o las empanadas bolivianas, con un huevo duro entero adentro. ¿Y los choripanes? A la salida de la cancha o en alguna plaza de las afueras y sobre todo y fundamentalmente en marchas y movilizaciones. En suma, toda una gama de alimentos para comer al paso y esquivar a los restaurantes tradicionales. Nada más lindo que comer en la calle.
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