lunes, 14 de mayo de 2018
Una y otra vez
Me fui escapando de las convenciones cruzando la puerta que abre hacia adentro. Construí una casa sólo con peldaños que bajaban siempre en espiral. Una luz alada me guio en el viaje y lo sigue haciendo al volver atrás. Pero nunca vuelvo, o tal vez me quedo en esa corteza del árbol en flor. Un leve dibujo, un poco mojado, conserva los trazos del viejo dolor.
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