martes, 18 de junio de 2019
El tránsito fluye. Los cuerpos y los hierros forjados, transitan, corren y buscan destinos infinitos. Las luces rojas, verdes y amarillas ordenan el caos apenas disimulable. El sentido establecido, se sucede sin intervalos. Mientras tanto, los fantasmas del movimiento esperan ansiosos las sombras de las horas ausentes. Desnudos e invisibles, quieren salir a jugar entre los claroscuros de luces sin sentido. Entre señales cromáticas que semejan autómatas olvidados en un desierto donde ya nada hay para ordenar.
Semáforos. Rafael Bitrán.
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