viernes, 20 de enero de 2017

De regreso

Si pudiera decirte algo, que verdaderamente te ayudara, lo haría. Pero no te conozco. Sos como un gato deslizándose entre las teclas y la pantalla y no dejas huella. Percibo tu presencia. La olfateo en el aire. Pero te esfumas. Y el cursor titila esperando que escriba, y se impacienta. Por qué las palabras se escapan? Por qué hay tanto silencio? Espacio. Despacio. Sólo se trata de eso. De hacer espacio. De abandonar los viejos moldes. La ventana se abre en medio de la avenida del curioso mundo. Todo sigue su curso. El río, los árboles, guardarán sus recuerdos. Los perros de la calle buscarán comida. Y yo amasaré el pan una vez más.

lunes, 9 de enero de 2017

Los altares del dolor

Unas pocas palabras para salir del letargo. Para pensar el juego. Para jugar el juego. Respirar. Caminar. Navegar. Agua fluyendo adentro tuyo, que te desnuda cuando lloras (cuando ríes también) La posibilidad de tener un ojo en la frente, tan grande que enceguece. Tanto dolor en el cuerpo. En el alma empaquetada. Las palabras que construyen y derriban muros. La soledad estridente y muda de cada día. La vida que se escurre. El dolor que se invoca a sí mismo construyéndose altares. (Habrá que considerar deshacerlos, con minuciosa prolijidad). Para dar lugar a una puerta,a una nueva ventana que nos permita salir al mundo. Sin miedo. De una vez.

 Hay una sombra colectiva en la sociedad, amenazante. Es esa sombra, fruto del odio y la desesperación de la gente que siente que no importa...