lunes, 25 de marzo de 2019


Hubo una vez una fiesta que duró tres días. Durante ellos se apilaron en la mesa de comedor de mi casa, los platitos y tacitas de té con las azucareras, cucharitas y toda la pequeña vajilla que tenía.Nunca supe explicarme cómo fue que mi madre permitió todo ese desorden multicolor. Pocos de mis recuerdos son tan felizmente confusos. Debía tener cuatro años y alguna pequeña tristeza rondando que lo justificara.

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