lunes, 3 de octubre de 2022

 Estoy descubriendo algo (un poco tarde tal vez): a no pedirle demasiado a los días. A no pedirle demasiado a las personas. A no pedirme demasiado a mí misma. No es ser conformista. Es convivir con errores, cosas que a lo mejor no salen del todo cómo esperábamos, personas que tienen comportamientos que no nos gustan del todo. Los días que no son todos esplendorosos, pero sin embargo se dejan vivir, con luminosidades atrayentes, como las personas, como nosotros mismos. No somos perfectos, nada es perfecto. Asimilarlo nos trae mucha paz.

 Hay una sombra colectiva en la sociedad, amenazante. Es esa sombra, fruto del odio y la desesperación de la gente que siente que no importa...